Queridos,
No soy muy partidario de los que dejan morir las cosas por inanición. Cuando algo o alguien ha importado lo suficiente, hay que saber rendir los honores y hacer los adioses. Así pues, tras más de tres años y un buen montón de entradas y de visitas, creo que ha llegado el momento de despedirme. No sé si es un adiós definitivo o un 'hasta luego' que, como dice Serrat, igual me voy pensando en volver. Y uno siempre tiende a visitar los lugares en los que ha sido feliz. Y yo lo he sido, y mucho, aquí. Gracias por estar, por leerme, por cagaros en mis muertos, por coincidir o por reír. Gracias. He aprendido mucho pero, sobre todo, me lo he pasado en grande; y, mucho más sobre todo, he tenido la inmensa fortuna de conocer a través de este invento a algunos seres espectaculares. Si regreso, espero veros por aquí (creo que, a veces, la única manera de empezar de nuevo es yéndose del todo, así que este es mi órdago). Si no, disfruten de lo(s) bueno(s). Ha sido un placer. Inmenso.
Nos vemos
martes, 15 de noviembre de 2011
Suscribirse a:
Entradas (Atom)