
No tengo carácter.
Carezco de opinión.
Me falta personalidad.
Soy el hombre sin atributos.
A las pruebas me remito:
Fui a ver Moon el domingo por la tarde acompañado de unos amigos.
FASE LUNAR 1:
A mitad de la película empiezo a pensar que no me gusta, que es una paja mental de proporciones considerables (incluso con momentos de vergüenza ajena, lo cual me hace divagar mientras veo la película recordando un amigo que siempre dice que sentir vergüenza ajena -de/por otro- es mal) y que lo mejor son:
- las caritas de Gerty (el robot que acompaña a Sam Bell en la estación lunar y al que pone voz Kevin Spacey)
- las manos de Sam Rockwell. Ya había reparado en sus gestos, su cara, su enarcamiento de cejas, su socarronería y su talento; pero no en sus manos. Preciosas.
FASE LUNAR 2:
Salimos. La pareja de amigos dice que bien.
Porque es muy ciencia ficción de los 70. Cierto.
Porque mantiene el pulso. No estoy tan de acuerdo.
Porque estéticamente es muy chula. Verdad verdadera.
Tras un levísimo (por mi parte) tira y afloja, acabo convencido:
Moon me ha gustado. No es una gran peli, pero sí es una buena peli.
FASE LUNAR 3:
Otro amigo que la ve otro día y a otra hora me dice que Moon no mola.
Porque está mal narrada, porque está resuelta de forma artificiosa y porque es poquita cosa.
También, al igual que mis otros amigos y yo mismo, conviene en lo guay de lo vintage de algunas cosas.
Todo esto me lo explica por mail y, mientras lo leo, me voy desprendiendo de la fase lunar 2 para volver a entrar en la 1.
Voy reconociendo todos mis peros, perazos y peritos a Moon en los suyos y me digo que la primera impresión es la que cuenta:
Moon no me ha gustado.
FASE LUNAR 4:
Y ahora ya no sé.
No sé si me gusta o no.
No sé si me parece artificiosa o sólo existencialista.
No sé si me parece aburrida o simplemente pausada.
No sé si es una inmensa nada o un mediano algo.
No lo sé.
Me ahogo en medias tintas.
Gluglu.