A la salida de la expo de Turner y los maestros: Un tipo le dice a su acompañante: 'vamos, que el Turner este era un tipo que se dedicaba a rivalizar con todos sus contemporáneos copíándolos'. Otro tipo le dice a sus amigos: 'la verdad es que a Turner es mejor verlo solo'. Los comentarios, de gran hijoputismo, no me pueden parecer más acertados. Recuerdo con arrobo la primera vez que vi cuadros de Turner, solo y al natural; debió de ser en la Tate y quedé hondamente impresionado. En compañía de otros, al lado de Rembrandt, por decir algo, Turner como que palidece. Viva la sabiduría popular.
Hace unas semanas me metí entre pecho y espalda otro Pavese, que, como siempre, se me quedó royendo por dentro. Es lo que tiene. Este estaba escrito a cuatro manos, con su colega y amante Bianca Garufi, editado a título póstumo por Italo Calvino (quien tuvo a bien, en su momento, cambiarle el título original Camino de sangre por Fuoco grande). Solo o acompañado, Pavese siempre es Pavese. Pausa y pesar. Deseos que se escapan. Cosas enterradas. Hoy hace cincuenta años que Cesare Pavese se daba muerte en una habitación de Turín.
Lo voy a hacer. Lo voy a confesar. Y lo voy a soltar a la manera de los alcohólicos anónimos. Esperando que del fondo de la sala, alguien diga 'yo también' o se oiga un sentido y unísono 'te queremos, tapir Nicanor'. Me levanto de la silla. Buf. Me caen gotas de sudor de la calva a mis gafas de pasta. Mis manos resbalan y tiemblan un poco. Ahí va: "No soporto a Arcade Fire. Me irritan hasta extremos insospechados. Me parecen de una grandilocuencia difícilmente digerible, de una épica que me resulta cualquier cosa menos emocionante. Confieso que no les he prestado nunca mucha atención, imagino que porque lo primero que escuché de ellos me sonó demasiado pretencioso; y eso que, por el mero hecho de ser canadienses, a mí me llevaban ya ganados tres cuerpos de ventaja. Pero, claro, el grado de fervor que estos tipos despiertan en mis amigos y conocidos ya empezaba a ser mosqueante. Así que con The suburbs me puse manos a la obra. La portada era preciosa, y me dije 'venga, Nic, tú puedes, seguro que esta vez lo consigues'. Pero no, imposible avanzar. Como mucho, me gustan tres canciones. Me ahogo en lo ampuloso, me enerva tanto artificio, me empacha tanta afectación, me oprime tanta dosis de barroco. Entre lo más y lo menos, siempre fui más de lo poco, que lo mucho me cansa y atraganta. Llevo semanas escuchando The suburbs, calladito, en mi casa, con miedo a salir, con miedo a decir, pero no puedo más. Los Arcade Fire me parece sobretodo, overtodo: sobreproducidos, sobreactuados, sobrevalorados, overreacted, overdressed. Lo siento". Me vuelvo a sentar. Me tiemblan piernas y mandíbulas. Guiño los ojos. Aprieto una lagrimilla que lucha por salir mientras mis compañeros me dan fuerte las manos. Gracias hermanos.
Nota a pie de página:
No hay mal que por bien no venga: he descubierto un grupo llamado Lemming, salido -creo- de Ohio, y que suenan un poco como Pavement, Pixies o The Vaselines. Su canción Arcade Fire es preciosa.
En mi maleta de verano había cuatro libros. Dos que tengo a medias desde hace ni sé sabe. Y que han avanzado poco, muy poco, en la playa. Y otros dos que alguien me dejó para que me los llevara de paseo. Y que han resultado ser parecidos sin serlo. Parecido totalmente casual: el prestador me había dejado uno de ellos para que yo ejerciera de negro de lectura, él aún no le había puesto la garra encima y yo iba a servir de cobaya (confieso que esta misión me pone tanto como me impone: desvirgar el libro de otro es una sensación un tanto extraña). Ah, sí, claro, los libros: El cielo de cae de Lorenza Mazzetti y El ancho mar de los Sargazos de Jean Rhys. Ambos de mujeres, ambos sobre chicas, ambos sobre infancias, ambos sobre el peso aplastante de la religión, ambos sobre todos esos mundos que uno se crea cuando de pequeño y de alguna manera es perseguido y/o distinto (¿no es acaso y un poco lo mismo?), ambos divertidos, ambos tristes, ambos con una punta de dolorosa inocencia.
tengo el cuello contracturado, hecho un ocho, agarrotado, atrofiado, entumecido, acordeonado, inmovilizado, paralizado, anquilosado, impedido, varado. ay, ay, ay. así que, seré muy breve. sólo: id a ver toy story 3. es la mejor película que he visto en tiempos. perfecta. de principio a fin. no decae. no hay ni un solo detalle dejado al azar. los personajes nuevos son simplemente impagables. mi favorito, este (y encima la voz es de timothy dalton):
ah, y el corto del principio, excelso, que diría s.l.
Me encantan las lagunas. Cosas de esas obligatorias que por a o por zeta a ti se te han pasado y que, de pronto, un día descubres, y dices 'coño'. Y, entonces, te pones a pensar en toda esa laguna por llenarse, vaciarse o beberse según se mire; y te trepa por el body como un subidón bestial, y, te entra, como decía Donato, 'fuerssssa para vivir'. Pues eso me pasó a mí la semana pasada con Do the right thing de Spike Lee. La vi en la Filmo y quedé boquiabierto, palmeante y priápico. Un hallazgo tardío (es de 1989), pero no por eso menos emocionante, sorprendente, disfrutable y gozoso. Salí obnubilado y feliz por lo que acababa de ver, obvio; pero también por el mundo de posibilidades que se abría a mis pies, mis oídos y mis ojos: todo el primer Spike Lee que desconozco en su totalidad (salvo Malcolm X). Raro si pienso que La última noche es una de esas películas que he visto no menos de tres veces y que me parece de una perfección hijoputesca.
Pues bien, el otro día hablaba yo entusiásticamente con alguien de Do the right thing. Me reconoció no haberla visto. Ahí mi entusiasmo se duplicó; para, acto seguido, triplicarse al preguntarme el susodicho con un hilillo de voz, '¿y de qué va?'. Le respondí como si en un rap estuviera: 'De los ochenta, de lycra, de colores fosforitos, de racismo, de prejuicios, de mala hostia, de inundaciones, de risa, de malentendidos, de bolas que se transforman en montañas, de rencillas, de odios enquistados, de historia, de calor, de zapatillas, de las Jordan de los 80, de rap, de Public Ennemy, de incomunicación, de tópicos, de etiquetas, de compartimentos estanco, de encasillamientos, de violencia, de sexo, de olas de calor, de acaloramientos, de italoamericanos, de negratas, de asiáticos, de blanquitos, de Sinatra, de Marvin Gaye, de fuego, de lucha, de Malcolm X, de Martin Luther King, de mallas fluo, de Rosie Pérez, de tetas y culos, de calentones, de pizzas, de pasta, de trabajos de mierda, de Brooklyn, de pertenencias, de desarraigos, de inmigración, de familias, de hermanos, de colegas, de ropa de deporte, de la calle, de música, de loros gigantes, de fight the power, de incendios, de lucha racial, de malos rollos, de tías buenas, de gafotas, de tíos enrollados, de jetas, de freakies, de vida".
Los títulos de crédito, de dejarte con el culo torcido y bien pegado al sillón.