lunes, 30 de junio de 2014

MUERTE DE UN CICLISTA

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O qué se esconde tras la aparente conversión bikefriendly de Madrid
'Ay, Pepe, que ya te dije yo que ibas mu pegao.... Ay que la has liao'
Como todo el mundo sabe (incluso los que viven expatriados), Madrid se ha convertido, por fin, en una ciudad con bicicletas de alquiler para el populacho. Sí, en junio de 2014 (por otra parte, un mes ideal para pedalear por la ciudad), y con casi 50 años de retraso respecto a Amsterdam y 40 si miramos a Francia, la bici como sistema alternativo de transporte ha inundado la capital del -más que nunca- reino. Y, como en Madrid, no hay gato sin liebre, ni trato sin truco, ni plaza sin cup of algo, ni alcalde sin meme, me propongo demostrar que la razón de esta llegada masiva de velocípedos esconde una medida ‘ecológica’, en efecto; pero en la más drástica de sus vertientes. Puedo afirmar y afirmo que las bicis (que, por lo que parece, funcionan malamente y eso que la cosa ha costado 884 millones de leros) tienen como verdadero objetivo recortar (deporte nacional) la población del foro. ¿Cómo?

La Gran Vía, en hora punta

1.     Soltar en una ciudad con la tradición anticiclista de Madrid (a veces, parece que dan puntos por insultar ciclistas) tantas bicicletas de golpe, es como soltar a Terry Richardson en un instituto: alguien va a salir herido… ¿Cómo pretenden que hordas de ciclistas inexpertos y bienintencionados se manejen decentemente por una ciudad ideada por un sádico y con centenares de psicópatas al volante?


'Soy un hamsteeeeeer, muy modernito y kamikaze, en una rueda circulo yo por mi carriiiil'

2.     Ah, un momento, que para eso está el CARRIL BICI. En algunas naciones del futuro, el carril bici será eso: una vía SEPARADA de peatones y demás vehículos, perfectamente señalizada, no interrumpida por marquesinas de autobús, con un recorrido útil… En Madrid, el carril-bici es, pongamos, el carril CENTRAL de la calle Alcalá. ¿Qué lo diferencia del resto de carriles pensados para vehículos motorizados? Una bici gigante pintada en el asfalto junto a una bonita señal de Máximo 30. Da mucha seguridad ir por ese carril con un autobús en el costado derecho intentando batir el récord de frenada y un coche en el costado izquierdo cagándose en ti por ir tan despacio. Ante pitidos, bocinazos, insultos y vuelos rasantes, uno señala –‘mira, sin manos’- la señal que te avala como conductor con derecho preferente.

Ay, espérate, moza, que te me caes...

3.     La presencia de decenas de muchachas sobre bicicletas va a hacer realidad  las tiras cómicas que pintaba Mingote en aquellas rancias páginas del ABC (tía buena cruza paso de cebra, tío tontolaba se come farola). Porque si hay algo que no es discutible en materia fetichista es el poderoso influjo erotizante que una fémina pedaleante ejerce sobre un hombre ambulante. Figura recurrente en el ideario erótico, una mujer encabalgando una bicicleta liga más que a pie, motorizada, o incluso, desnuda. Que se lo digan a Katharine Ross que consiguió hacerse a/con los dos guapos  más guapos del cine a la vez. Dejando explicaciones freudianas sobre símbolos fálicos aparte, debe ser, como ya le explicaba una alucinante y desnuda Marie Trintignant a un alucinado y desnudo Jean-Hugues Anglade, que pedalear puede llegar a ser MUY placentero.  Y eso se nota, claro…

Y, ahora, todos juntos ¿qué tienen en común los tres puntos? ¡¡Muerte y destrucción!!
- ¿Dónde me llevas, Peggy?
- A una muerte segura, Gustavo


Y es que en Madrid semos muchos y las bicicletas son para el verano.  

A montar en bici, a Nerja, jipis, que sois unos jipis



viernes, 27 de junio de 2014

¡GRACIAS, PASTEUR!

 
 O de cómo el químico francés revolucionó, sin proponérselo, el manual del perfecto Casanova…

Pasteur uperisa, mientras su mujer, al fondo, sufre

Recuerdo que en algún momento de mi apasionante y tapiresca existencia, estudié a Pasteur. Y aprendí que, entre otras muchas cosas, le debía que la leche y el zumo de mis desayunos no me agujerearan el estómago, ni me hicieran protagonizar escatológicas piruetas. Lo que no sabía por aquel entonces, inocente de mí, era que en el mundo humanoide, el mayor descubrimiento de Pasteur tenía otras aplicaciones más lúdicas, y que más de uno le iba a tener que agradecer a este señor unas cuantas conquistas. Porque, aunque se hable poco de ella,  aunque no sea trending topic, y aunque la gente le haga menos caso que Ana Botella a su estilista, ¿quién no ha practicado en algún momento de su vida la uperisación sentimental-barra-eróticofestiva

Pasteur en plan Hamlet:"uperisar o no uperisar, he ahí la cuestión"


La cosa es sencilla: consiste en administrar al objeto de deseo largos períodos de enfríamento seguidos de cortos e intensos momentos de calor. Por ejemplo, tras un peloteo rápido, efervescente y prometedor a través de alguna aplicación ad hoc suministrar una de largos silencios y respuestas lacónicas. La intención está clara: el desconcierto es un arma de seducción masiva; la postergación del deseo, el mejor de los lubricantes (aunque, ojo con pasarse, mucha uperisación puede acabar convirtiéndote en una suerte de Narciso Pagafantas); y una de cal y otra de arena, una de las gloriosas máximas en esto del ligue posmoderno en el que mostrarse está severamente penalizado y jugar al despiste te convierte en un deseable y deseado unicornio que habita allí donde el arco iris perdió su nombre (aka Malasaña). Esta táctica, bien administrada, tiene un 100 % de efectividad. No falla. Cuando quieras darte cuenta, el objetivo estará rendido, tocado, mareado, subyugado, enamorado, lobotomizado, enganchado y querrá más, siempre más de esa medicina que administras roñosamente porque sabes que hay poquita y que si no, no dura. Y es que nada hay más efectivo para seducir que jugar al un-dos-tres al escondite inglés; al alma atormentada-caprichosa, o al misterio rondante-turbante. 


Algún día, toda esta uperisación será tuya, hija mía

 Ahora bien, aunque esta estrategia es hartamente empleada por varones de todo el mundo, no os creáis, machos pasteuricos, que estáis a salvo… Ya se sabe que donde las dan, las toman; y la uperisación empieza a ser moneda de cambio corriente entre los círculos ‘in’. Que tú me das una de congelador, pues yo te doy una de ártico sin árnica. Y así. El problema de este cruce entre Pasteurs es que los cortos estadios de bochorno tropical son tan efímeros que puede ser que no lleguen a coincidir nunca jamás, creándose así una fantasiosa cuarta dimensión sin puerta de entrada.  Si alguna vez os topáis con alguien que no responde a vuestra uperisación como debe ser (rogando por un signo vuestro, aunque sea en forma de mísero emoticono) puede ser porque a) ha sufrido tantas uperisaciones que ya se lo sabe; o b) estás ante un especimen en vías de extinción al que las estrategias dejan más indiferente que a los madrileños una Coronación. En el caso uno, salid por patas, la venganza sólo viste de látex en los cómics de la Marvel. En el caso dos, dejaos de leches...

Se pasó con el frío, y ahora, mírale como se ha quedao, tó mohíno... Si es que esta juventud....