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lunes, 17 de mayo de 2010

SI TU SUIS MON REGARD



He leído la crítica del concierto de Benjamin Biolay en cierto periódico nacional.
Y he entrado en un agujero negro espacio temporal.
Preguntas del tipo:
¿Dónde estuve yo realmente el jueves noche?
¿El tipo al que yo vi cantar era en verdad el mismísimo B.B.?
¿Lo que vi y escuché fue en realidad producto de mi imaginación?
En fin...

Aquí van mis diez tips (que diría un amigo) del concierto:
1. Bien por haber aprendido a usar su limitado registro vocal. Ya no sube a tonalidades que le están vetadas. Cuando es que no, susurra, grita o habla.
2. Bien por la versión que se cascó de La superbe, grandiosa; y la de À l'origine (y mira que me gusta poco esta canción), apoteósica.
3. Bien por incluir Jardin d'hiver, una de las canciones que le compuso a Henri Salvador; bien por recuperar Les Cerfs Volants; bien por descojonarse en Dans la Merco Benz soltando de vez en cuando 'Dans la Sarko Benz, dans la Carla Benz'.
4. Bien por sus maneras de boxeador. B.B. no baila bien, pero baila bien. Se mueve torpe, pero resulta sexy.
5. Bien por acabar con Brandt Rhapsody. Con un par.
6. Bien por su actitud hacia el público. Emocionado y agradecido. Eternamente. Touchant, que dicen los franceses.
7. Bien por gravitar sin que chirríe entre el rollito disco, el noise más digerible o la chanson de toda la vida.
8. Bien por su banda que supo llevar un disco tan complicado como La superbe al directo, sin restarle sentimiento.
9. Bien por su rotundo físico. A la salida, ellas no cabían en sí, y ellos -heterosexuales confesos, pero honestos-: 'hasta yo me lo tiraría'.
10. Y bien, qué demonios, por atraer a un público diferente al que suele frecuentar el circuito concertil: féminas rubiacas, de mechas, cuarentonas guapas, abrazadas a bolsitos de Chanel o derivados.

lunes, 26 de octubre de 2009

LO BELLO Y LO TRISTE



Benjamin Biolay me gusta desde desde el minuto uno. Desde el principio. Su Rose Kennedy, de un clasicismo tan elegante. Négatif, maravilloso. El divertimento de Home con su exChiara Mastrioianni, una delicia. (Saltamos el insulsillo À l'origine). Pero con Trash Yéyé algo pasó. Algo más. Algo que me obligó a arrodillarme. BB tenía otra pinta. Su aspecto cool de niño bien plantado se había mutado en aire de estar de vuelta, dolorosamente de regreso, tristemente derrotado. Punzante y cegador descreimiento. La pérdida de la inocencia. Ojeras de trasnochador. Mirada perdida. Descuido. Y las letras... BB era otro. Los juegos de palabras de antes, inofensivos y lúdicos, habían dado paso a letras brutales, crudas y sin tregua. Trash Yéyé era una radiografía del amor, del desamor, de la ruptura, del dolor, de la rabia, de lo que queda, de lo que se borra, del abandono, del abandonarse. Desolación en estado puro a pesar de los hermosos intentos de esconderla en melodías azucaradas. Lo escuché obsesivamente durante muchos meses. Bien avant, la primera canción, me sigue pareciendo el texto más implacable que he escuchado jamás sobre cómo y cuánto, a veces, se arruga el amor. Con La Superbe este Benicio del Toro a la francesa suma y sigue. Otra vez letras que sacuden. La falta de fe. Las adicciones y las trampas para superarla. Lo inevitable. Disparos certeros. En el centro del corazón. El peso de la soledad. J'ai cru les gens qui m'entourent qui rêvent de bonheur, mais se foutent éperdument du nôtre. Los días que pasan. El tiempo que se fue. La decepción. Déçu de vous, déçu de nous, je ne crois plus en rien de tout. La culpa. Tout ça me tourmente un peu, mais dès 20h30, oui, dès 20h30, j'ai pas le coeur, je n'ai que ma queue. La belleza de ciertos instantes. Et encore, et encore, caresser tes cheveux. Catástrofes anunciadas. Elle est là, tu la sens et tu sens que tu l'as dans le sang. Rayos de esperanza. Nostalgias que no se curan. El sexo. Prenons le large, prenons le large, ne rentrons pas mon coeur. Destellos. Fatalismo infeccioso. La vida. Quelle est courte, hélas, cette vie déguelasse. No quiero dejar de escuchar 15 août, Padam, Ton Héritage, Si tu suis mon regard, Brandt Rhapsody, L'espoir fait vivre, Prenons le large, Tout ça me tourmente, Reviens mon amour, ni... ni... Obra maestra. 23 canciones que se pasean como quieren por tantos territorios (jazz, pop, chanson, spoken word, electrónica...). A dosificar. Por aquello del síndrome de Stendhal.

Hay una tristeza perfecta en este último Biolay. Una melancolía que crea adicción. Música hiperestésica para hiperestésicos. Uno se quiere quedar a vivir en sus canciones. Por la compañía. Por la comodidad. Hay desnudez e indefensión en el que canta. Y ahí estás tú obligado, también, a quedarte desnudo. Indefenso. À poil.

A Biolay no le gusta hablar de sus canciones. Normal. Ya lo dicen todo ellas solitas.
Se explican tan bien. Te explican tan bien.
Se escriben tan bien. Te (d)escriben tan bien.
Para muestra, la letra de la tremenda Ton Héritage de La Superbe.

TU HERENCIA

si te gustan las tardes de lluvia
mi niño/a, mi niño/a
las callejuelas de Italia
y los pasos de los paseantes
la letanía eterna
de las hojas muertas en el viento
que gritan una última vez
grita, mi niño
si te gustan los rayos
mi niño, mi niño
bañarte a medianoche
en el gran océano
si te gusta la mala vida
tu reflejo en el estanque
si quieres a tus amigos
a tu lado todo el rato
si rezas cuando la noche cae
mi niño, mi niño
si no pones flores en las tumbas
pero quieres a los ausentes
si tienes miedo de la boma
y del cielo demasiado grande
si hablas con tu sombra
de cuando en cuando
si te gusta la marea baja
mi niño, mi niño
el sol en la terraza
y la luna bajo el toldo
si se pierde a menudo tu rastro
en cuanto llega la primavera
si la vida te sobrepasa
pasa, mi niño

no es tu culpa
es tu herencia
y será aún peor
cuando tengas mi edad
no es tu culpa
es tu carne, tu sangre
tendrás que tirar con ello
o más bien, sin

si olvidas los nombres
las direcciones y las edades
y casi nunca el sonido
de una voz, un rostro
si amas lo que es bueno
si ves espejismos
si prefieres Paris
cuando llega la tormenta
si te gustan los sabores amargos
y los inviernos blancos
si te gustan los últimos tragos
y los misterios turbadores
si te gusta sentir la tierra
y surgir el volcán
si tienes miedo del vacío
vacía, mi niño

no es tu culpa
es tu herencia
y será aún peor
cuando tengas mi edad
no es tu culpa
es tu carne, tu sangre
tendrás que tirar con ello
o más bien, sin

si te gusta irte antes
mi niño, mi niño
antes que el otro despìerte
antes de que te deje en la estacada
si te da miedo el sueño
y que pase el tiempo
si te gusta el otoño bermejo
maravilla, rojo sangre
si te da miedo la muchedumbre
pero soportas a la gente
si tus ideales se derrumban
la tarde de tus veinte años
si nada ocurre
como en tus planes
si no eres más que una piedra que rueda
rueda, mi niño

no es tu culpa
es tu herencia
y será aún peor
cuando tengas mi edad
no es tu culpa
es tu carne, tu sangre
tendrás que tirar con ello
o más bien, sin

mi niño
mi niño