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martes, 9 de junio de 2009

NS/NC

Hay dos tipos de recomendaciones

Las que se limitan al qué; y las que abarcan, además, el cómo, el cuándo y hasta el dónde

Mi Amarillo de Félix Romeo me ha venido dado de la segunda de las maneras

Y se agradece

La preocupación, la dedicación, la delicadeza

Amarillo es un libro a coger con cuidado

Porque es tan bonito que no conviene, ni se quiere estropear

Pero también, sobre todo, porque puede hacer daño. Mucho

Y poco más tengo claro

No sé si Amarillo es una sentidísima carta al amigo que se suicidó o un oportunista ejercicio literario partiendo de un hecho luctuoso

No sé si supone una falta de pudor atroz o si, por el contrario, era la única, la mejor forma de despedirse

No sé si por parte del lector constituye un acto de voyeurismo vergonzante -rayano en lo morboso- asomarse a Amarillo o si es más bien un enfrentarse sin sentimentalismos absurdos, ni tapujos aprendidos al que es, según Camus, el único problema filosófico verdaderamente serio

No sé si hay exhibicionismo o redención

No sé cuánto de agradecimiento, cuánto de culpa, cuánto de rabia, cuánto de amor, cuánto de dolor y cuánto de rencor habita en Amarillo

No sé si es una de las más hermosas esquelas jamás escritas. O no

No sé si el involuntario protagonista del libro (escritor real malogrado) era un genio o el prototipo de torturado torturante

No sé si Amarillo encierra algo de esto, todo a la vez o nada

No lo sé

Lo único que sé es que deja un sabor extraño, una sensación marciana

Algo terriblemente íntimo

Contradictorio y confuso

Incomprensible e incómodo

Pegajoso y húmedo

Como la muerte

Y puede que eso sea todo lo que haya que saber