Mostrando entradas con la etiqueta guy ritchie. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta guy ritchie. Mostrar todas las entradas

martes, 26 de enero de 2010

FÓRMULAS AGOTADAS


El sábado me enteré de que Jean Simmons había muerto. Y me dio penurcia. Era mayor, muy mayor. ¿Y qué? Recuerdo su perfecto rostro en no pocas películas. Serena, medida y controlada. Actriz inglesa de los pies a la cabeza. Quise y decidí hacerle un pequeño homenaje volviendo a ver Cara de ángel. Una de mis películas favoritas de ella. Una de mis películas favoritas, punto. Acabé aún no sé de qué manera (como cuando bajas al chino a por leche y vuelves ocho horas más tarde con la tripa convertida en una sede de Mahou) viendo ¿Hacemos una porno?


Le sigo teniendo cariño a Kevin Smith. Por los ratazos que me ha hecho pasar en el cine. Por la hilarante Clerks, por la divertida Mallrats o por la sublime Persiguiendo a Amy. Por crear a dos personajes como Silent Bob y Jay. Por lograr que lo pasara bien con la estúpida Jay y Bob el silencioso contraatacan. Por conseguir que fuera a ver Dogma y Clerks 2 y que ambas me sacaran más de una sonora carcajada. Por ser lo mejor de la última entrega de La jungla de cristal... En fin y resumiendo: a mi Kevin que no me lo toquen. Que sí, que vale, que hace mucho que no se saca de la manga una genialidad como las de antaño. Pero no lo puedo evitar: he crecido con él. Así que me dispuse a ver sin mucha expectativa pero con bastante gana ¿Hacemos una porno? Porque, además, el prota es Seth Rogen, un tipo que desprende tanta comicidad como entrañabilidad. Por sus cuatro costados. LE ADORO. Bien. La cosa no empieza mal. El planteamiento me hace gracia. Alguna línea de diálogo también. Es inocua, pero no me importa. Es un pelín blanda, pero no me parece mal. Pero hay un punto, uno, en el que se va al garete. Y ahí digo: ¿¿QUÉEE?? Kevinsmithdelniñojesús ¿¿QUÉ?? Vaya, que me acaba sabiendo a truñín (la diferenciación del nota entre hacer el amor y follar, lo siento, me llega al alma). No compro. Mi afecto por Kevin Smith sigue, eso sí, intacto.


Al día siguiente, la historia se repite cambiando los nombres. Donde dije Kevin pongan Guy. Donde escribí Seth lean Robert. Ahí que me voy con un amigo a ver Shelock Holmes, él va con más ilusiones (a mí ya me las han quebrado un poco). A priori digo que a Guy Ritchie casi siempre le encuentro su punto, que siempre he defendido a Robert Downey Jr. y que Jude Law es un tío al que respeto, como poco. A posteriori digo: qué mala, pero qué mala y qué remala. Sherlock Holmes es una mierda. Así lo digo y tan pancho me quedo. Aburrida y lenta. Previsible. Con algunas escenas de llorar. Una historia terribile. Un malo de chichinabo. Coge lo peor de cada casa: el cartón piedra de Moulin Rouge, la ingenuidad de Walt Disney, la acción del más lamentable Bond que puedas recordar... Y empeora los trucos de Indiana Jones, el oscurantismo de El nombre de la rosa, las intrigas de Se ha escrito un crimen (juro que eran mejores). Que hay frases enormes, sí. Que Jude Law está grande grande, sí. Que Robert Downey Jr se sale, también (para mí que es porque su personaje tiene ecos a su Iron Man). Pero ya, ya, ya. Me vinieron a la cabeza (vaya usted a saber por qué) Prestige: el truco final o El ilusionista o ambas (las vi seguidas y en mi memoria nunca he sido capaz de diferenciarlas), sólo que en peor. La pretenciosidad mató al señor Ritchie. Infinitamente superior El secreto de la pirámide, Dónde va a parar...

lunes, 19 de enero de 2009

...REPETIMOS



Sí, tenían razón todos los que me lo dijeron: Ébano de Kapuściński es enorme. Un viaje maravilloso a ese lugar que, según K., no existe: África. "Este continente es demasiado grande para describirlo. Sólo por una convención reduccionista, por comodidad, decimos 'África'. En la realidad, salvo por el nombre geográfico, África no existe". Atrapa desde el minuto uno, y una vez más, el sagaz reportero va trabando historia reciente con historias individuales. Un magnífico estudio antropológico que nos hace ver una cara del mundo, otra, tantas veces olvidada.

Sí, Revolver de Guy Ritchie, es una de las peores películas que he visto jamás. La cosa no empieza mal. Bueno, una de malotes de esas en las que el protagonista va exponiendo sus agudísimos pensamientos (o eso se cree él) con profunda voz en off. Vale. Y está Jason Statham, que a mí incluso en Transporter me parece bien. Pero, buf, según transcurre el metraje todo se va hundiendo en un incomprensible absurdo acabando en una gran paranoia onanista y supuestamente metafísica. O quizá es que no haya entendido nada.


Notas a pie de página:

Nunca pillé muy bien el supuesto 'aquel' de Ray Liotta, pero viéndole en Revolver ya no albergo duda alguna respecto a que no existe.
¿Qué relación guardan rayos UVA y mafiosos que últimamente les ha dado a todos los directores por sacar a gánsters tostándose?

miércoles, 7 de enero de 2009

SIN ESCRUPULOS, ni falta que les hace


Se la van a cargar. Dirán que este hombre ha vuelto a hacer Snatch, cerdos y diamantes, que la historia es una chorrada, que es un rompecabezas incomprensible y efectista, que su estética propia de un vídeo musical ya huele, que sus trucos visuales son más vicios que otra cosa. Dirán y dirán. Y puede que hasta tenga razón. Pero, ¿y qué? A mí RocknRolla me ha gustado. Es cierto que lo que cuenta es un enjambre farragoso y a ratos absurdo, es cierto que la película pierde fuelle en algunos momentos y es cierto que algún personaje resulta directamente prescindible. Pero ¿y qué? A mí RocknRolla me ha entretenido.
La estética de video clip me subyuga: esa manera en la que las imágenes se encadenan o se cortan, se aceleran o se frenan al capricho de la música; esa forma en la que ellos y ella caminan al compás de los beats; ese modo en el que la sangra salpica según bombean las guitarras. (Y me fascina aún más cómo esta estética se prolonga allende la pantalla, y una vez fuera hete aquí que tú mismo te has convertido en el colmo de lo cool sintiendo por unos minutos que formas parte de esa perfección estética).
El ingenio de los diálogos me pierde: frases que en la vida real uno estaría semanas buscando se dicen aquí con la mayor de las naturalidades, a una velocidad que tu cerebro rechaza por imposible.
Los personajes: tan chulos pero tan torpes, tan seguros pero tan ridículos, tan inmorales pero tan graciosos, tan ambiciosos pero tan chapuceros. Una caricatura irreverente y tramposa, pero efectiva, del gánster.
Por momentos recuerda a Ocean's Eleven, pero entonces vienen los chistes fáciles y los cuelgues yonkarras y parece que estuviéramos antes una versión estilizada de Miedo y asco en Las Vegas, luego empiezan los tiroteos sangrientos, las torturas cómicas y las persecuciones imposibles a ritmo de un atronador britpop y adivinamos ciertos ecos tarantinianos. Y atención porque el señor Ritchie deja caer bien a las claras que habrá segunda parte. Debe ser que ahora que la omnipresente Madonna ya no le quiere, Guy le ha vuelto a coger el tranquillo a eso de disparar.


Nota a pie de página:
Desde que vi hace un par de días Las diabólicas, no dejo de preguntarme como habría sido esta película rodada por Hitchcock.