
Qué gusto da quitarse los prejuicios. Aún recuerdo esos tiempos en los que, no es que no le dieras una segunda oportunidad a las cosas, es que no le dabas ni una. Últimamente no paro de echar la vista atrás y de descubrir cosas. No redescubrir, no rescatar, no recuperar. El 're' me sobra. Son novedades. Ya he hecho lo propio con el primer Elton John, con Tina Turner y ahora le toca el turno al Rod Stewart de los setenta. Grandioso, lisérgico, excesivo... Fascinante desde sus looks, su pelucón y sus pantakas marcando huevada que diría Jorge Ilegal, hasta su voz y sus temazos. Altamente recomendable.