sábado, 30 de mayo de 2009

HISTORIAS MÍNIMAS


Comerse un helado de yogur y amarena, ver a un tipo sortear unos treinta pivotes en ¡monopatín! sin derribar ni uno (y debía ser la primera vez que lo conseguía a tenor de sus gestos de alegría), que no te hagan todo el lío en el servicio de atención al cliente de la compañía telefónica de turno... Ah. Son cosas que no se pueden explicar, hay que vivirlas.

Eso es lo que pasa con Vacaciones de ferragosto de Gianni Di Gregorio (sí, el guionista de Gomorra, aunque nada que ver). Una genialidad. Hay que sentarse y verla. Mirar las arrugas de Roma. Beberse el vino blanco. Reírse del absurdo. Disfrutar con la paciencia (santa paciencia) ajena. Y, luego, ya, si eso, acordarse de Sordi, Monicelli, Risi, Scola & Co.

jueves, 28 de mayo de 2009

EL COLECCIONISTA



Hay quien colecciona, yo hago listas. Que para mí que es una forma de coleccionismo. No tan obsesiva, ni tan cara, pero una forma de acumular cosas, al fin y al cabo. Listo en la ducha, antes de dormir, cuando monto en bici, en el tren de cercanías, en el bus. Compongo ristras y quito y pongo. Y cambio. Añado. Sumo y resto. La última, posiblemente la más absurda de todas hasta la fecha, una lista -tonta, tontísima- de palabras que, en una canción, suenen asombrosamente bien. Perfectas, precisas y preciosas. Por su sonoridad, por sí mismas, por la melodía en la que se insertan, por cómo se dicen, por cómo se cantan, por la intención, por qué sé yo. Porque de pronto se quedan flotando, solas, sueltas, desmembradas. Como si fueran independientes. La posibilidad de una isla. Aquí van algunas que me vienen de buenas a primeras a la memoria (ay, cuántas injusticias se cometen en su nombre) y que me provocan gran placer.

- CIENAGA
En La cienaga just smiled. Gold, Ryan Adams

La CIENAGA just smiles..."see ya around"
And I hold you close in the back of my mind

- CIGÜE
En Bien avant. Trash Yéyé, Benjamin Biolay

Bien avant l'heure
De la CIGUË

- DEVIL
En Devil on my shoulder. The hill for company, Sodastream

‘cause i've got the DEVIL on my shoulder
and there's fire in my eyes

- ETERNITY
En I still remember. Micah P. Hinson and the Gospel of Progress, Micah P. Hinson & The Gospel Of Progress

I still remember thinking
How lovely it would be
To hold you for ETERNITY

- EVERYTHING
En Judy and the dream of horses. If You're Feeling Sinister, Belle and Sebastian

Judy, I don't know you if you're gonna show me EVERYTHING
Judy, I don't know you if you're gonna show me EVERYTHING

- EXIT
En L’anamour. Serge Gainsbourg

Je cherche en vain la porte exacte
Je cherche en vain le mot EXIT

- FRIC FRIC FRAC
En Boum. Charles Trenet.

La vaisselle cassée fait FRIC FRIC FRAC
Et les pieds mouillés font flic flic flac

- FUCKIN’
En The Old Matchbook Trick. Is a woman, Lambchop

Paid his bar and porno bill
Gonna have to FUCKIN' hose him down

- HEY
En No bad news. The Letting Go, Bonny Prince Billy

Mm, HEY little bird – HEY little bird
Thank you for not letting go of me when I let go of you

- HONESTY
En Song to the cynic. Thirteen, Teenage Fanclub

No, you won't leave your mark on me
I'm protected by an HONESTY

- HOSPITAL
En Materswarm. Noble Beast, Andrew Bird

So they took me to the HOSPITAL
They put my body through a scan

- MATHEMATICIANS
En Go Tell The Women. Grinderman, Grinderman

We are artists
We are MATHEMATICIANS

- MESS
En Karma police. OK Computer, Radiohead

This is what you'll get
This is what you'll get
This is what you'll get when you MESS with us

- OCEAN
En The ocean. Coles Corner, Richard Hawley

So lead me down, to the OCEAN
Our world is fine, by the OCEAN

- POLISH
En Driving with Bert. Sleeping on roads, Neil Halstead

POLISH for your nails
Laughter for the morning

- SAD
En Sad, sad song. Tranfiguration of Vincent, M. Ward

Make a SAD, make A SAD, make a SAD SAD SAD song
Make a SAD, make a SAD, make a SAD SAD song...

- SLOW
En Go slow. A year to the day, The Zephyrs

Go SLOW
So SLOW

- SUPERHERO
En Riverbed. Whereabouts, Ron Sexsmith

Never said
I would be your SUPERHERO
I never said that I was strong

- WRONG
En Radio Cure. Yankee Hotel Foxtrot, Wilco

Cheer up honey, I hope you can
There is something WRONG with me
My mind is filled with silvery stuff

- ZAMPO
En Museo británico. El perro es mío, Fran Nixon

Prueba a correr cuando yo no esté más
Por el campo sobre un caballo ZAMPO

miércoles, 27 de mayo de 2009

LA TORRE DE BABEL



Dice Umberto Eco en su introducción a 'Decir casi lo mismo': "Alguien podrá observar que, aun dirigiéndose a un público no estrictamente especializado, estas páginas parecen pedirle mucho al lector, dado que están sembradas de ejemplos en, por lo menos, seis lenguas (...). Éste es un libro sobre la traducción y, por consiguiente, se supone que el que lo abra sabe lo que le espera".
Yo añado otras dos premisas a la lectura:
1. Estar dispuesto a saltarse párrafos, incluso páginas (muchas) sin sentirse culpable. Tan ricamente.
2. Estar dispuesto a no entender muchas cosas, a quedarse in albis en más de una ocasión (y de dos y de tres). Tan ricamente.
Hechas todas estas salvedades, 'Decir casi lo mismo' es un libro altamente disfrutable (más para amantes de la semiótica y más aún para los coleccionistas de vocablos imposibles: hiperuranio, lútea, logorreico, icástico...). Incluso, por momentos, divertido (algunos ejemplos y, sobre todo, el capítulo dedicado a los 'experimentos' en Babel Fish son tronchantes). Siempre me fascinó el oficio de traductor. Esa búsqueda quimérica, ese empeño titánico por dar con la expresión correcta. Ese denodado afán por trasladar a otro idioma tratando de conservar el ritmo, la esencia, el significado y el olor. Esa generosidad de ponerlo todo al servicio de una obra que no es tuya. Una paciente y delicada labor de orfebre colocando piececitas, poniendo una, para luego quitarla, para probar con otra. Un esforzado trabajo de arqueólogo que rebusca en las tripas de un texto para desentrañar el secreto, sacarle lustre y devolverlo igual pero diferente. Un amor desmedido por las palabras. Negociar con tesón con el texto una y otra vez hasta lograr decir casi lo mismo. Casi. Sin enriquecerlo, sin intervenir, sin explicar más allá de lo que el original marca. Contenerse, abstenerse, desdibujarse, borrarse, mantenerse en un discreto segundo plano.


Nota a pie de página:

Eco ilustra su teoría sobre la refundición radical en la traducción con lo que supone verter a otra lengua 'Ejercicios de estilo' de Queneau. Le he vuelto a echar un vistazo y me ha vuelto a parecer sublime. Recomiendo.

martes, 26 de mayo de 2009

AYAYAY


Después de contrastar más de una decena de opiniones asegurándome todas y cada una de ellas que no me iba a dar miedo (no es que sea de naturaleza desconfiada, es más bien que mi cobardía en materia de cine de terror no tiene nombre) y de comprobar que la cartelera lucía cual páramo, me decidí a hacerlo. Fui a ver Déjame entrar. Reconozco que me temblaban las rodillas y que pensé en colgarme una ristra de ajos en torno al cuello. Pero ya no había forma de echarse atrás sin parecer una gallina cagueta. En la primera secuencia ya lamenté mi arrojo. Nieve blanca, sangre roja goteando, un perro mirando. Todo muy quieto, todo muy frío, todo muy hermoso. Terrorífico por su inmovilidad y por su oscura belleza. Una de esas imágenes que, como en muchos de los cuentos infantiles de Perrault & Co, se quedan pinchaditas en la retina para volver cuando menos conviene. Ay. Maldije mi suerte. Renegué de mi fugaz valor. Pero ya no podía irme. Ya estaba atrapado. Porque Déjame entrar es cruelmente hermosa, cruelmente romántica, cruelmente poética, cruelmente sensible, cruelmente adolescente, cruelmente triste, cruelmente inocente. O hermosamente cruel. O poéticamente cruel. Tanto da. Una vez más, el orden de los factores no afecta el resultado. Un cuento de hadas extremo. Déjame entrar inquieta y mucho (a pesar de las diez personas de la primera línea), pero es tan bonita, tan delicada, que uno no puede apartar la vista (hay, sí, tres o cuatro cosas que se podían haber ahorrado, por lo innecesario, porque rompen con el tono y destrozan la magia -como ocurría con la escena del feto en 4 meses, 3 semanas y 2 días-). Inquieta y se queda. Por lo obvio, pero también por como retrata todo lo demás: el rechazo, la diferencia, el amor, el sacrificio, lo absoluto, lo imposible, la inocencia. Se queda uno volado. En otro espacio y en otro tiempo. Caminando un poco sin rumbo. Con el frío sueco metiéndose dentro, instalándose en medio de la calurosa primavera madrileña. Y, después, a punto de dejarme vencer por el sueño, damn it, se me despiertan todas las pesadillas infantiles y todos los terrores nocturnos que duermen escondidos bajo la cama hasta que dejan de hacerlo. Ay. Y me vuelvo a acordar de las diez opiniones aquellas. Ay.

lunes, 25 de mayo de 2009

DAME UN SILBIDITO


Esta ha sido la semana de los pájaros. Si el miércoles, le tocó al de apellido Sunrise. El sábado, fue el turno del llamado Andrew.
Si Andrew Bird no hubiera sido Andrew Bird habría sido un personaje de una película de Wes Anderson. De Los Tenembaums, por ejemplo. Se gasta ese aire cool no pretendido (aunque lo de salir bufanda al cuello con el atroz calor -¿bochorno?- que reinaba en la sala, en fin...), ese porte entre la elegancia y el desaliño que parece venirle de serie. Da la impresión de no saber muy bien qué será lo siguiente, como si le viniera justo en ese momento el feliz hallazgo. Se proyecta tímido a ratos para luego lanzarse a escenificar una canción como si fuera un consumado actor. Resulta tan tierno como desconcertante. Inseguro o seductor. Y presumiblemente divertido. A su manera. Su lenguaje gestual, un verdadero delirio. Lo dicho: un personaje de Wes Anderson metido a músico.
Así que ahí está él. Solo. Absolutamente solo. Con un violín, una guitarra, pedales, su supervoz y su supersilbidito (porque silbar en boca de Bird se convierte en arte, resultando lo de los demás mortales un poco de aire desordenado expelido sin mucha gracia). Detrás, un gigantesco gramófono doble. Y empieza. El señor Bird hace lo que quiere. Hace y deshace. Y de qué forma. Maneja. Llena. Algunas noches se imponen solas, marcan sus propias reglas. Lo mejor es dejarse hacer y no llevar la contraria. Bird consigue esa sensación de viaje que sólo logran algunos, de alejarse, de trasladarse a un sitio que por momentos suena perfecto, que podría ser perfecto. Me quiero quedar a vivir ahí. Un tiempo. Y, de repente, zas. El sueño se termina. La infernal temperatura hace que mi tensión descienda al subusuelo. Dejo casi de escuchar, casi de ver. Y me arrastro como puedo hacia el fondo, en busca de aire. Ya nada es lo mismo. La media hora que queda me llega como acolchada. A la salida, casi todos dicen que ha sido un poco aburrido y otro tanto repetitivo. No lo sé. No puedo saberlo. No del todo. A mí -pájara mediante- me pareció precioso.

viernes, 22 de mayo de 2009

SORPRESA, SORPRESA



Cuando uno no espera nada y llega algo, es más bien todo lo que recibe.
Hoy irrumpió, desde algún barrio un poco más al norte, un sobre de plástico.
Dentro, un sobre de papel a rayas que venía de un mucho más al norte.
Una dirección berlinesa algo borrosa y dentro, dentro, lo que veis.
Tapir on top, un precioso cuadrito cuadradito.
Estoy la mar de favorecido, singing.
Ahora, sonrisa que abolla paredes.
Gracias.

jueves, 21 de mayo de 2009

EL ARCA DE NOE


Hay noches que dan en el blanco. Por un motivo, por muchos o por la caprichosa combinación de algunos. Anoche y por un rato, el pájaro se posó sobre el lomo de la ballena y el mundo fue, ese rato, un lugar mejor. Anoche y por un rato, Pajaro Sunrise tocó en la sala Moby Dick con una banda -dijo- improvisada, hecha de amigos recopilados de aquí y de allá -pues vaya amigos que se gasta este pájaro, entre ellos, la gran Ester (con su voz y sus cacharritos) de los Amigos Imaginarios, que deberían llamarse los Amigos Felices-. La cosa empezó preciosa y delicada -guitarra y voz-, para subir y explotar en algunos temas -tanto que alguno sonó incluso rabioso, vivamente rabioso, libremente rabioso- y luego bajar y apaciguarse y cantar al oído y volver a remontar. Por supuesto, la voz, haciendo lo que le venía en gana. Guitarras y bajo, claro. Pero no tan claro, pero qué bien, el acordeón, el violín y un set de percusión a la medida. Cachivaches y juguetitos. Y Yuri haciéndose pasar, a ratos, por el hombre instrumento. Todo para dar vida a todas las cosas que se hicieron y que se harán. Despedidas y bienvenidas. Emoción en el aire. La que debe costar cantar ciertas canciones. O eso imagino.
Esta mañana, el tapir se levantó canturreando: "I will forget your face although your face is the only face I love lying in the dark".


Nota a pie de páginas:

Y, cambio de tercio. ¿Qué demonios pasa con el basket? Prácticamente ni uno solo de los partidos de play off retransmitidos en alguna cadena nacional. O, si se dignan, tan estupendamente como el infártico Joventut-Real Madrid del lunes en el que a poquísimo del final -tres minutos o así-, interrumpen la emisión para ofrecer EN DIRECTO el VITAL sorteo de la bonoloto, minimizando la pantalla del partido con tan buen tino que las bolitas millonarias de marras tapaban la canasta. Claro que sí. Alucinante.