
MIÉRCOLES 25 AGOSTO, 13.15 hs
Conversación mantenida entre una compañera y un servidor:
- Cada vez que escucho 'Sydney Pollack' me entran ganas de llorar.
- A mí me pasa lo mismo, pero también con Patrick Swayze y con Michael Ende...
- ¿Michael Ende está muerto? ¿Estás segura?
- Sí.
- Joder, qué bajón, ¿cómo no me lo dijiste antes?
- ¿Qué? ¿Quince años antes?
- ¿Lleva quince años muerto? Joder...
- Sí, por ahí... Me dio una pena... La historia interminable es uno de esos libros...
- A mí más Momo. De hecho creo que voy a releerlo. Aunque igual me da una bajona...
-No creo, seguro que te parece igual de flipante.
- No, si lo digo más bien por la posibilidad de que yo me haya convertido en uno de esos hombres grises...
Este tipo de conversaciones son las que hacen que mi trabajo resulte, a ratos, bastante molón.
JUEVES 26 DE AGOSTO, 7.45 hs
Me siento en el bus con mi Momo del año 1985.
Reencuentro con la niña Momo y con el niño Nic.
25 años después vuelvo, sí, sí, sí, a fliparlo.
VIERNES 27 DE AGOSTO, 19.50 hs
Me topo con aquello que me fascinó tanto en Momo.
La inquietante presencia de algo que ya de canijo me obsesionó: el tiempo.
Y a mí se me para un poco cuando llego a un párrafo que creo que leí ochenta veces en su momento.
"Existe una cosa muy misteriosa, pero muy cotidiana. Todo el mundo participa de ella, todo el mundo la conoce, pero muy pocos se paran a pensar en ella. Casi todos se limitan a tomarla como viene, sin hacer preguntas. Esta cosa es el tiempo.
Hay calendarios y relojes para medirlo, pero eso significa poco, porque todos sabemos que, a veces, una hora puede parecernos una eternidad, y otra, en cambio, pasa en un instante; depende de lo que hagamos durante eas hora.
Porque el tiempo es vida. Y la vida reside en el corazón".
SÁBADO 28 DE AGOSTO, 11:10 hs
He perdido el bus. Me toca esperar casi una hora. No pasa nada. Prisa mata. Tengo tanto tiempo. Abro mi Momo. Otro párrafo me vuelve a dejar del revés: "Nosotros nos ocupamos de que nadie pueda retenernos en la memoria... Sólo mientras nos mantengamos desconocidos podremos hacer nuestro negocio... un negocio difícil, sangrarles el tiempo a los hombres hora a hora, minuto a minuto, segundo a segundo... porque todo el tiempo que ahorran lo pierden... nosotros nos lo quedamos... lo almacenamos... lo necesitamos... lo ansiamos... ¡Ah, no sabéis lo que significa vuestro tiempo!... Pero nosotros lo sabemos y os chupamos hasta la piel... Y necesitamos más... cada vez más... porque nosotros también somos más... cada vez más... cada vez más". Uf. A mi lado se sientan unas señoras. Me llegan retazos de conversación. Tan fascinantes que decido que ese tiempo es suyo. Aparco Momo. Me solazo y escucho. "Las Martínez-Bordiú sí son liberales... Y la Pepi... Y la Juani... Ellas quedan a comer y dejan a sus maridos, a sus parejas, a sus amantes o a lo que sea, solos. Hacen lo que quieren. Eso es ser liberal. Nosotras nos los llevamos a cuestas. Nosotras no somos liberales. No te engañes".
Hoy hace quince años que Michael Ende murió.
DOMINGO 29 DE AGOSTO, 13:00 hs.
Síndrome dominical disparado.
"Ese era otro de los enigmas de Casiopea que hacían que uno se volviera loco si lo pensaba demasiado tiempo".
Un poco más.
"Al principio, apenas se nota. Un día, ya no se tiene ganas de hacer nada. Nada le interesa a uno, se aburre. Y esa desgana no desaparece, sino que aumenta lentamente. Se hace peor de día en día, de semana en semana. Uno se siente cada vez más descontento, más vacío, más insatisfecho con uno mismo y con el mundo. Después desaparece incluso este sentimiento y ya no se siente nada. Uno se vuelve totalmente indiferente y gris, todo el mundo parece extraño y ya no importa nada. Ya no hay ira ni entusiasmo, uno ya no puede alegrarse ni entristecerse, se olvida de reír y llorar. Entonces se ha hecho el frío dentro de uno y ya no se puede querer a nadie. Cuando se ha llegado a este punto, la enfermedad es incurable. Ya no hay retorno. Se corre de un lado a otro con la cara vacía, gris, y se ha vuelto uno igual que los propios hombres grises. Se es uno de ellos. Esta enfermedad se llama aburrimiento mortal".
LUNES 30 DE AGOSTO, 23: 45 hs
"Le he contado todo esto -dijo- como si ya hubiera ocurrido. También hubiera podido contarlo como si fuera a ocurrir en el futuro. Para mí, no hay demasiada diferencia".
Termino Momo.
Absolutamente cegado.
Cuánta luz.
Cuánta lucidez.
Afortunadamente,
definitivamente,
indudablemente,
no soy un hombre gris.