sábado, 20 de agosto de 2011

LUNA DE AGOSTO



Tengo un amigo que detesta el verano, y muy en particular, el mes de agosto. Según él, la locura ronda en agosto y cualquier cosa dicha o hecha durante este mes a) carece de valor y b) ha de ser tomada como un mal menor. Agosto es causa atenuante. No cuenta, no existe. Un paréntesis de locura transitoria.

A mí siempre me gustó el verano, siempre me gustó el calor, y siempre me gustó agosto. Esa sensación de derretirse por las aceras, de tener la tensión bajo tierra, de sentir tu cuerpo deshacerse mientras intentas llegar a tu destino. Nunca me importó. Siempre me acordaba de lo de "Y aunque te haga calor / vete igual por el sol / que la sombra está bien / pa'los blandos de piel / que les pique el sudor". Pero este agosto, ay, este agosto, algo ha pasado. La locura ha hecho presa. Madrid se ha convertido en una ciudad de zombis. Madrid se ha autodecretado en estado de sitio. Madrid ha retrocedido a la Edad Media. Con su muchachada tirada en las aceras. Con sus mercadillos permanentes en la plaza del pueblo. Con sus montones de basura. Con sus tropas de policías de mala hostia. Con sus ciudadanos amotinados. Con sus helicópteros haciendo ruido por unos, por otros, por ambos o por la santa madre que los parió a todos.
Una cosa muy loca e insalubre. Al final mi amigo va a tener razón: Madrid se pone insoportable en agosto.

Buscando por ahí, aprendo que en agosto se incendió un supermercado en Asunción (Paraguay), que en agosto se lanzó la primera bomba atómica sobre Hiroshima y la segunda sobre Nagasaki, que en agosto nació Napoleón, que en agosto se estrelló un avión de Spanair muriendo 154 personas y que el huracán Katrina devastó Nueva Orleans, que en agosto murieron Lady Di y el futbolista Antonio Puerta del Sevilla F.C., que en agosto el Imperio Autrohúngaro le declaró la guerra a Rusia iniciándose un conflicto que se transformaría en un enfrentamiento militar a escala europea (la Primera Guerra Mundial), que en agosto comenzó la construcción del muro de Berlín y que desapareció un avión con 63 personas entre Quito y Cuenca, que en agosto hubo un incendio en la refinería de Repsol en Puertollano, que en agosto murieron 87 personas en la famosa ríada en Biescas (Huesca), que en agosto nació Paulo Coelho...

Todo esto sucedió entre un 1 y un 31 de agosto de nuestra era. Al final mi amigo va a tener razón: agosto es asquerosamente peligroso. Así que háganme un favor, háganse un favor -queda poco, muy poco-: aprieten los dientes, escóndanse en casa, bajen las persianas, no se muevan mucho, no piensen mucho, beban a discreción, asómense al congelador de vez en cuando, no (se) escuchen mucho, entornen la mirada, no jueguen con fuego, no den mucho crédito, hablen lo menos posible, escuchen a Randy Newman y no miren al sol directamente. Quema.


4 comentarios:

Mylodon Darwinii Listai / Milodón dijo...

agosto es como la peli aquella de sidney poitier, pero treinta días seguidos...


uffff

Gog dijo...

Por lo q cuentas, lo de Madrid ha debido de ser como estar en el infierno...

epifanía dijo...

jo... y yo cumplo años...
tu amigo va a tener razón...

Anónimo dijo...

Algo habréis hecho, que os ha venido a ver el Ángel Exterminador, jejejeje