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miércoles, 12 de enero de 2011

COITUS INTERRUPTUS



Aviso: esta entrada (es algo que me huelo, aún no la he escrito, pero me noto la vena hinchada, el pulso tembloroso, el colmillo afilado) va a ser altamente violenta. Va a contener muchas explicit lyrics y no va a ser nada políticamente correcta. Lo siento, pero no quiero, ni puedo evitarlo.

Me he levantado con el día obsesivo. Y me he dispuesto a fascinarme (yo soy así: me planifico las obcecaciones) con Townes Van Zandt (Spotify mediante, hasta pasarme por mi tienda de discos amiga). Conocí a este tipo (a Van Zandt, no a Spotify) tarde, mal y nunca y, encima, a través de un disco de otros (el Varshons de The Lemonheads); lo digo sin vergüenza alguna (ya he confesado en repetidas ocasiones que soy animal de asimilación lenta y caótica y de descubrimientos tardíos y desordenados). Pues bien, me disponía yo a empapuzarme la discografía completa de Townes mientras pagaba mi deuda con la sociedad. E iba yo feliz, pasando mi jornada laboral, mecido por la supervoz de este hombre, viajando por Estados Unidos, flipando con el tejano (incluso con algún hallazgo vergonzante, como que Que te vaya bien, Miss Carrusel de Nacho Vegas es en realidad una cover bastante poco covereada de Fare the well, Miss Carrousel del bueno de Van Zandt) y pensando lo de siempre en estos casos: ¿por qué he tardado tanto?, ¿dónde he estado durante todo este tiempo? Cuando ya tenía las botas llenas de polvo del camino, una brizna de hierba en la boca y el sombrero calado, va y me suena (a un volumen, por cierto, que casi me revienta los tímpanos) este pedazo de ripio: "mis sentimientos van en chándal/ y los tuyos visten de dior". Algo o, para ser más exactos, alguien (para serlo aún más, un cabronazo llamado Melendi) me ha sacado de my own private country y, de un patadeto cero sutil, me ha colocado en el peor de los extrarradios. Me cago en todo, me arranco los cascos de cuajo y bordeo el infarto. Eso no se hace.
Y ya que me han roto todo el karma, y no he podido sortear el mal, pues, ale, de cabeza al infierno. Miro y busco. Y compruebo, diría que con horror, pero es más un 'ya lo sabía', que uno de los estribillos más repugnantes que he escuchado en las últimas semanas (me marcó tanto que podría decir hora y sitio en el que mis oídos fueron violados sin miramientos: en una tienda en Atocha, la tarde del 4 de enero) lleva la misma firma, la del tal Melendi. Atención. Redoble...
"Hablando en plata/ Soñando en oro/ Subiendo al cielo/ Bajando al moro"
¿QUÉEEEEEEE?
Hay que ser hijoputa (lo siento) para cascarse semejante poesía (lo peor es imaginar la segura cara de satisfacción que debió quedársele al parir semejante genialidad). Y si luego la cosa se completa con ripios de la altura de "Cuentos de hadas/ Un funeral y cuatro bodas", ya ni te cuento.
La canción que desató la tempestad, la de los sentimientos en chándal, se llama Barbie de extrarradio (¿¿??). Dejo aquí unos fragmentos de la letra porque me parece una cosa de gran espeluznamiento. Y, ya puestos, ved el vídeo (yo sólo he visionado los treinta primeros segundos, pero lo de los neones es un trauma visual a la altura de la imagen de Roldán en calzoncillos simulando follarse el flotador aquel con forma de ballena o tiburón)

Tu subes como la marea
yo bajo como la tensión

pa mi es como un rompecabezas
lo que pa ti cae de cajón
yo tengo arrugas en el alma
tú, piedras en el corazón
mis sentimientos van en chándal
y los tuyos visten de dior

Una taza de té por favor
para este desnatado corazón
que poco a poco se desangra
barbie de extrarradio.

Y detente
pasé mis años olvidado en una trampa
para ratones en la que tú eres el queso
tú con carrera en el amor
y yo en 1º de la ESO
pa estudiar el primer beso que me diste

y ahora te digo que no tienes corazón
que no me dejas elección
que nuestra relación fue un chiste
querida barbie de extrarradio
corre tu tinte esta esperando


http://www.youtube.com/watch?v=f41rIgQF-Mw

Siento la vomitona.
La próxima, vuelvo al orden.
Pero mientras, dadle a Van Zandt.
Es infinito.