viernes, 30 de octubre de 2009

LO SIENTO...


No soy moderno.

No me gustan M.I.A., ni The Gossip.
Godard (salvo alguna excepción) me parece pesantísimo.
Chaplin me carga a morir.
Los escritores latinoamericanos (así a lo bruto) me dan dolor de cabeza.
La polenta y las ostras me provocan náuseas.
Las drogas me interesan entre poco y nada.
Salir por la noche, lo que se entiende como tal, me aburre bastante.
Abomino de Michael Haneke.
Los pantalones pitillo y las zapatillas Victoria me parecen un invento demoníaco; haberlos recuperado, un giro al infierno.
Las fotos de Juergen Teller me dan asco.
Arrebato de Zulueta me parece, con el tiempo, una gran paja mental.
El genio de Murakami me deja absolutamente indiferente.

Lo dicho: no soy moderno.
Ni siquiera sé si las cosas que acabo de citar son señas de identidad del perfecto moderneo. Sin embargo, me gustan Julio Iglesias y Aute, la oreja a la plancha, el agua de sabores (la de mandarina es mi preferida), Extremoduro, las pantuflas de cuadros, Los Ronaldos, Bola de Dragón, los móviles que sólo sirven para llamar, Nicola di Bari, y, siempre siempre siempre, un buen western. Igual esto sí es moderno. Y yo ni me he enterado.

Bueno a lo que iba, que la noche me confunde.
Esta semana me he sorprendido a mí mismo enganchándome al último grito, al colmo de la modernidad. La Roux. Y me he enganchado tanto y tan bien que aún no he podido escuchar el disco entero. La primera canción In for the kill me vuelve loco. Absolutamente. Y tengo que ponerla otra vez. Y otra. Y otra. Y otra. Tras más de cinco y menos de diez escuchas seguidas, consigo por fin pasar a la siguiente: Tigerlily (que tiene ramalazos de Eminem y del Thriller de Michael Jackson). Y ahí que me veo otra vez atrapado en un loop. Un pequeño salto y me planto en los cortes tres y cuatro. Quicksand y Bulletproof. Gloriosos estribillos. Avanzo lentamente agitando rápidamente las caderas. I'm not your toy me obliga a pararme. De nuevo. Cover my eyes y As if by magic invitan a revolcarse por el suelo. Y ahí, ya no puedo más, Tengo que volver al principio. Qué obsesión. I'm going in for the kill/I'm doing it for a thrill/I'm hoping you'll understand/And not let go of my hand...
¿Y que a qué sabe La Roux? A electrónica de los ochenta. Pegajosa, liviana, danzona, sexy, lúbrica.

5 comentarios:

El conejo blanco dijo...

Si te gusta "In for the kill", prueba con el pepinazo que se marca el pipiolo de Skream remezclándola.

http://www.youtube.com/watch?v=Mq5GdutCRo8

el brigadier dijo...

Atónito me deja tu perorata. Por momentos me ha recordado al más rancio Boyero, que desprecia todo aquello que no comprende, no le llega o, simplemente, no le gusta colgándole el sambenito de "modernez" (¿de verdad crees que leer a escritores latinoamericanos es de modernos?)

Sólo puedo decirte, queridísimo tapir, que si nos atenemos al sentido rimbaudiano del término moderno, pocos hay menos modernos que tú en este jardín.
Rimbaud decía "es preciso ser absolutamente moderno". No detenerse, no pararse, no conformarse. Seguir buscando y evitar la autocomplacencia. Es ese espíritu un poco avant la lettre que (al menos, a mí me) engancha y que conviene no traicionar desvelando esos monstruos que, como todos, guardas en el altillo.

Y hablando de monstruos, te recomiendo encarecidamente que vayas a ver el documental de Jacko. Boquiabierto y ojiplático te quedarás: el pobre capullo estaba en plenísima forma.

el brigadier dijo...

Obviamente, donde escribo "menos modernos" quería decir "más".

Pocos hay más modernos que tú, tapir, y que no te pese.

Las Horas dijo...

finalmente ¿quién es moderno en una época postmoderna?... yo no sé nada

saludos

el tapir nicanor dijo...

Dice Dalí:
"No te empeñes en ser moderno. Por desgracia, hagas lo que hagas, es la única cosa que no podrás evitar ser"