martes, 8 de junio de 2010

PIES, ¿PARA QUÉ OS QUIERO?



Todas las temporadas, especialmente la estival, se pone de moda alguna prenda que me pone los pelillos de la nuca en estado de máximo erizamiento. Porque subjetivamente me parecen horrodendras, y porque además y objetivamente, no les encuentro razón de ser (caso de los tops de cuello vuelto sin mangas o de los shorts en invierno -esta miniprenda, como las bicicletas, ¿no son, leñe, para el verano?-).

Este año (aunque la cosa empezó ya el anterior) mi atención (escasa, todo hay que decirlo, mis neuronas están en modo agosto: cerradas por vacaciones) ha sido capturada por la bota chancla. Un calzado que empieza como chancla, pero que, sorpresa, termina en bota. ¿? Un invento que, a mi animal entender, carece de toda lógica y mínima estética. Un híbrido que combina lo peor de cada casa (como las motos con techo). Y que ni siquiera favorece (¿dónde quedó el erotismo del tobillo?).

Pero, por partes.
De la bota, la botichancli coge todos los contras de semejante calzado poco apto para la calorina (la bufanda o calentador -o como quiera llamársele- que cubre y abochorna y sofoca empeine y tobillo) y olvida todas sus ventajas (la de llevar el pie convenientemente protegido, a salvo de pisotones, stilettos, cristales y bolardos mal cortados -Madrid cultiva estos últimos con gracia y desparpajo-). Vaya, que torra pero no forra.
Y de la chancla, la botocleta toma todas sus desventajas (antihigiénica, sucia y sumamente peligrosa), dejando a un lado todos sus pros (frescor, sistema de ventilación natural, sudoración controlada y, sí, fetichismo de lucir -si se tiene- un bonito pie desnudo).

Aunque, me podrán decir y llevarán razón, que la cosa ya se veía venir. Porque ¿cómo fue ese brote invernal de botines -provistos, por supuesto, de un generoso andamio- que en su punta ofrecían un ratonil rotito dejando ver por dicho agujerito el dedo gordo y su vecino?

7 comentarios:

Mylodon Darwinii Listai dijo...

No me fío mucho de las que visten botachancla.Hasta ahí puedo leer...

Elena dijo...

Mi querido Tapir,muy de acuerdo .Son las tiranías de la moda,una perversa forma de mantenernos entretenidos más.Para no pensar,para no disentir,para que no haya ciudadanía crítica y luminosamente inteligente.
Me gusta ser una practicante del NO con motivos;los hay a cascoporro.
Pero también hay síes;sí a tu talento y su promoción,sí a tu blog sugerente y todo lo que pueda llegar a ser porque ese es el beneficio:yo aún espero más de tí.
Gracias por estar ahí.
Muy grande el abrazo.

Katarsis dijo...

Torra pero no forra, juajuajuajua!!!!!!!!!!!

Mi vida sin mí dijo...

Nada más empezar a leer intuía que hablarías de la botachancla. Esta tarde de compras he tenido pensamientos similares... una niña -monísima ella-, con un trozito de tela que casi no cubría a modo de vestido y por contra, los tobillos escondidos detrás de excesos de tela...

No hay nada que me guste más en verano como llevar los pies al aire, sin torra ni forra.

Cristo dijo...

Completamente de acuerdo en todo. Todo en esa prenda está equivocado. Yo cuando veo a alguien con eso puesto pienso en peplums y en xenas, mezclados como dios les da a entender. por cierto, veremos algún día la reivindicación de las chancletas con calcetines blancos?

David dijo...

Voy a ir un poco contracorriente. A mi me hace gracia, es un poco Ben-Hur, y por lo menos se han ido un poco más allá en el tiempo que las adidas de Moscú 80 ( he rescatado mi polo de adidas Ivan Lendl y voy super a la moda ahora).

Mucho peor lo del botín con dedo gordo al aire, eso si que era chancla con calcetín, y la moda carcelaria de calzoncillo sobaquil-pantalón tobillero, que lo llevan hasta con los bañadores...lo terrible es que para algo bueno que teníamos los tíos, que sin pensar, ni disentir, ni nada, así, simples....al final hemos acabado como fashion victims igual o peor! Mecagüen los Gallaguer y Tokyo Hotel!

murcielago ramon dijo...

...ains lo que aprende uno en este maravilloso blog...