martes, 1 de junio de 2010

SPAAAAAAAARTAAAAAAAAAANS!



Ayer comí en el Retiro. Y, francamente, flipé. Me zampé el bocata de jamón serrano (qué salado, diossanto) frente a un área de juego o parque infantil, o como quiera llamarse. Era un recinto de diseño. Un montón de atracciones que a primera vista resultaban sofisticadas y modernas; pero que, observadas con detenimiento, acababan siendo la mar de sospechosas. El peligro está en cada una de las tuercas de esos aparatos demoníacos. Os lo aseguro. Daba entre grima, angustia y humor amarillo ver los niños subirse a esas cosas de mecanismos imposibles. Uno de los bichos giraba sobre sí mismo: la barra a la que había que sostenerse era cimbreante y asombrosamente ancha. Por si fuera poco, el aparato tenía pinta de alcanzar una velocidad infernal una vez puestas en marcha las leyes de la inercia. Pero el mayor riesgo no era salir despedido, no; lo realmente peligroso es que semejante barra te partiera la mandíbula, cosa que estuvo a punto de sucederle a una niña que, por lo que se ve, no tenía el biceps lo suficientemente desarrollado. Este aparatejo centró toda mi atención durante buena parte del rato que estuve allí. Pero había más instrumentos de tortura: una especie de balancín asesino, y un invento del que había que colgarse y que, la verdad, parecía más un chisme para entrenar marines que un divertimento infantil. Os juro que para jugar en ese parque hay que ser fuerte, alto, diestro y listo -algunas de esas satánicas maquinarias eran cualquier cosa menos evidente en lo que a sus funcionamientos se refiere-. Si eres enclenque, bajo y/o torpe -en todos los sentidos-, no sales entero, y sí humillado. Me pareció de lo más nazi. Un minicampo de miniexterminio. Sólo sobrevivirán los mejores. Sólo jugarán los primos de Zumosol. Flotaba en el aire un 'Acabemos con los infantes sin equilibrio, sin visión espacial, sin músculo y sin agallas. No merecen vivir'.
Con lo gozoso que era deslizarse por un tobogán que, en verano, alcanzaba los cincuenta grados y te dejaba las manos reventando de ampollas y el culo en estado de ebullición. Con lo que molaban esos columpios de cadenas que te proyectaban al aire convirtiéndote durante unos eternos segundos en el fabuloso hombre bala. Puede que fuera igual de fácil hacerse la brecha, pero, coño, no exigía tanto esfuerzo, ni retórica. Sólo había que dejarse caer.

Para pasar el trago, me puse este video de Peter Shelley,
(que tiene un tufillo Torrebruni en Dabadabadá)
Atención al pelazo del perrazo (qué requetesobada le meten al pobre),
a los botines del menda (y ese escaloncito para jincar el tacón)
al visionario chaval de la chaqueta a cuadros (antecesor del gafapasteo)
y a la groupie del jersey verde (esa mirada bovina y esa manita caída con indolencia sobre el respaldo de Peter)

9 comentarios:

David dijo...

Sindrome MB

Todavía tengo casi todos mis dientes
casi todos mis cabellos y poquísimas canas
puedo hacer y deshacer el amor
trepar una escalera de dos en dos
y correr cuarenta metros detrás del ómnibus
o sea que no debería sentirme viejo
pero el grave problema es que antes
no me fijaba en estos detalles.

;-)

El video me ha encantado, jajaja, lo de la groupie es auténtico....

Abrazos Tapir.

Cristo dijo...

hahahahahaha! Muy acertado. Yo creo que los columpios son un fiel refelejo de las expectativas que la sociedad tiene depositada en las generaciones venideras, así que echémonos a temblar. De todas maneras el mundo infantil es nazi por naturaleza.
Por cierto, súperinquietante ese vídeo, ¿quién es ese tipo?! Durante sus tres minutos se respira un ambiente a lo "familia Manson" de lo más insano y malévolo.

el tapir nicanor dijo...

David,
el síndrome MB me inquieta
¿qué significa?
¿Mamá Babosa?
¿Melindres Básicos?
¿Madurez Bíblica?
por favor, sácanos de dudas

Cristo,
el vídeo es rollo secta
da yuyu
el tipo, que se llama igual (salvo la erre final) que el de los buzzcocks, fue un two hit wonders de los setenta (de qué manera llegué a él es algo que sólo recuerda mi historial del firefox)
gustaba de cantar rodeado de adolescentes y perros (hay otro youtube que ahora no encuentro en el que sale mano a mano con el mismo can, sólo que pobre animalico le han puesto un kiki en la cabeza...)
ahí va otro ejemplo:
http://www.youtube.com/watch?v=w08TNTluRS0

David dijo...

Mama Babosa....jajaja, no se te ha ocurrido nada más romántico, Tapir...Mario Benedetti....jajajaja, para nosotros el único sindrome que me cuadra es el SADAE (Sindrome de atención deficiente asociado a la edad);-)

Me chiflan los aparatos de tortura esos, se pueden convertir en naves espaciales, puedes cabalgar en delfines, estar atrapado en redes de arañas gigantes, descender por rápidos en las selvas de Borneo....no digo que yo no lo hiciera....sólo que los niños de ahora necesitan menos imaginación con tanto equipamiento....aunque creo que el grave problema es que antes no me fijaba en estos detalles....

Mylodon Darwinii Listai dijo...

Eugenesiaaaaa!

Pues no me parece mal del todo. Un futuro lleno de cachas...

Cristo dijo...

Ay dios... Qué videos que encuentras. La verdad es que esta otra canción tiene un deje a T Rex algo entrañable.
¿Podríamos estar ante el Juan Pardo inglés?
:)

El conejo blanco dijo...

Pues a mí también me parece buena la canción del tiparraco ése.

Pero, regresando a las peripecias infantiles, los niños son más resistentes de lo que parecen. Y también más extraños.

Un botón:
http://www.youtube.com/watch?v=aJwcyQvv6Io&feature=PlayList&p=AEEFA0EB4F8C8B31&playnext_from=PL&playnext=1&index=87

The kids are alright.

el tapir nicanor dijo...

Conejo:
a mí la canción me gusta, por eso la colgué
lo de The Langley Schools Music Project es una genialidad. insuperables cuando les da por bowie o los beach boys

Cristo:
la expresión "el juan pardo inglés" ha puesto mi mente a volar

Charleston dijo...

Se diría que ha venido el hijo casi rebelde y peripuesto de la familia de la pradera a cantar historias sensibleras y timoratas a su fiel corte de adolescentes. Y el tuso, pobrecito, que lo dejen en paz, me da que no ve la hora de que se acabe la grabación y lo dejen de sobar. Relamido me parece poco