lunes, 27 de diciembre de 2010

CH-CH-CHANGES



Hace tiempo (ahora me sale solito el 'no siento nada al hacerlo contigo' de la Jurado); pero no, la cosa no va de sexo, ni de falta de líbido, ni de amaine de la pasión amorosa. No. Hace tiempo que las normas que se saca de su académica manga la RAE me dejan entre indiferente y compungido. Lo de que le quitaran la tilde al sólo de solamente me dolió en el alma. Uno es un antiguo y gusta de aferrarse a sus acentos como otros sienten apego por sus cómics de adolescente. Ahí hice oídos sordos: yo sigo poniendo la tilde cuando la antigua legislación así lo ordenaba.

Lo de la penúltima semana ya me pareció el puritito despiporre. Además de no gustarme nada muchas de las nuevas normas, me parecieron por completo inútiles. '¿Para qué?' preguntaba un amigo mío que tiene en su sencillez su mejor arma dialéctica. 'Pues para justificar sueldos' respondí yo que tengo en mi desconfianza mi peor cara vital. Pero, qué demonios, es que quitarle la tilde a guión o a truhán me parece de un surrealismo tan innecesario como cholante. Decir que ahora cuórum o Catar van con ce me resulta tan antinatural como Anita Obregón. Pero lo que de verdad me ha dolido hasta extremos inimaginables es la desaparición de la elle y de la che como letras; y el cambio de nombre de la y griega a ye, de la uve doble a doble uve, y de la zeta a ceta.

Lo primero, por dos motivos:
1. para algo que teníamos más que el resto -letracas-, pues no me las quites, hombre de dios (que conste que dios lo pongo en minúsculas porque soy ateo o agnóstico, aún no lo tengo claro).
2. porque se me antoja un rasgo de insensibilidad atroz ir y quitarles el rango de letras de buenas a primeras a estas dos pobres. Ahí estaban la che y la elle, felices, integradas. Que si quedamos con la eñe y nos hacemos las raras del abecedario; que si nos vamos con la o al parque de atracciones; que si nos juntamos con la ce y la ele y nos vamos a un club de intercambio de parejas; que si nos vamos con la efe de pedo... Pues eso, formando parte de un todo. Y ahora, zas, de golpe y porrazo, unos viejunos sin sensibilidad, ni piedad, deciden que no son letras, que son dígrafos, ¡DÍGRAFOS!, o sea, signos ortográficos de dos letras. Reconozcamos que no suena bien decir 'Soy un dígrafo'. Es una cosa fea. Uno se imagina al portador de semejante condición triste y deprimido, aplastado por un destino cruel y malhadado.

Lo segundo porque los cambios son a peor (y griega era la hostia, ye es una cutrada además de complicadillo de pronunciar) y son de un chorra que no se sostiene; y, porque igual a ellas (la 'y', la 'w' y la 'z'), les encantaban sus nombres anteriores.

Todo esto me parece muy traumático para ellas. Las letras. Pobres. Ahora deben de estar todas estresadas y acojonadas haciendo terapia, mientras no dejan de pensar '¿quién será la próxima?', '¿qué será lo próximo?'

Lo único que me ha aliviado en parte este ortográfico desconfort es que, a partir de ahora y ¡por fin!, rey y papa se escriben con la misma minúscula con la que vamos el común de los tapires...


Nota a pie de página:

Y aquí va esta cosa de gran divertimento (hay que ver cuánto y cómo nos inspira y nos gusta, en el fondico, la RAE):
http://mondovega.blogspot.com/2010/12/menos-da-una-piedra.html

jueves, 23 de diciembre de 2010

LOS 1001 ROSTROS DE JARED



El otro día vi, por azar, un videoclip (por llamarlo de alguna manera) de un grupo (por denominarlo de alguna forma) llamado 30 seconds to Mars. La cosa dura casi un cuarto de hora, la canción es infumable, la ¿historia? del clip de una pretenciosidad abrumadora, y la estética de un grandiloculencia que eriza los pelillos. Lo único que hay que reconocer es que no se cortan un pelo a la hora de sacar cosas medio sado, alguna escena de sexo bastante hardcore para ser emitido en la MTV, y un par de culazos de ¿quéeeeee?

Pues bien, yo ahí me quedé. El amigo que presenció conmigo semejante dislate me informó de que el cantante (o así) es un actor, el de Requiem for a dream. Yo no tenía en ningún caso visualizada a esta persona. Y simplemente me pareció uno de esos actores que pululan por el espectro cinematográfico y cuyas caras y todo lo demás son tan intercambiables como los cromos de Panini.

Algunos días después, hablando con mi compañera de pupitre (un ser de gran interés y gracejo) acabamos hablando de este clip. Y me dijo '¡sí, pero si es que ese tío es Jared Leto!' Yo puse cara de póker. Lo más parecido que mi memoria ha registrado a semejante nombre es Jabba the Hutt. '¡Que sí, qué sí! -insistía ella con su habitual entusiasmo- búscalo en Google Images'. Y así lo hicimos. Y, señores, ¡lo que vimos!, ¡lo que descubrimos!, ¡lo que destapamos!

Hay un ejército de Jaredletos sueltos por el mundo. Ni Wikileaks, ni hostias, la verdadera conspiración es Jared Leto y sus clones. Si ustedes ponen Jared Leto en Google Images, verán que en ninguna foto Jared se parece al anterior Jared. Todos diferentes, todos de colores, todos de su padre y de su madre. Como las Cabbage Patch Kids -aka muñecas Repollo-. Es una cosa verdaderamente inquietante. Llegamos a contabilizar hasta veinte modelos distintos de Jared Leto. A mí todo esto me da que pensar. Y mucho. Qué cansado debe de ser levantarse cada día siendo otro.
(A esto añadir que el tipo parece tener 21 años cuando se gasta 39 palos).

Para que vean que no exageramos:
- el Jared Leto gordo
- el Jared Leto cachas
- el Jared Leto Elton John
- el Jared Leto Viggo Mortensen
- el Jared Leto Jason Schwartzman
- el Jared Leto gótico
- el Jared Leto Kurt Cobain
- el Jared Leto Devendra Banhart
- el Jared Leto cantante de Green Day (cuyo nombre desconozco y paso de buscar)
- el Jared Leto Rutger Hauer
- el Jared Leto Piolín
- el Jared Leto Errol Flynn
- el Jared Leto Pink
- el Jared Leto yonqui (de La Rosilla, con variante uñeto azul)
- el Jared Leto Taxi Driver
- el Jared Leto Calvin Klein
- el Jared Leto Eminem
- el Jared Leto rubiales
- el Jared Leto Jesucristo
- el Jared Leto Aragorn

Juzguen ustedes mismos:







































miércoles, 22 de diciembre de 2010

HOY HE RECIBIDO UN CABLE



Esta mañana me ha llegado un cable
Sí, como a los de Wikileaks
Y sí, como los de Wikileaks, lo filtro
Tal cual:


Wikileaks es un montaje. Todo lo que cuenta, en gran medida, ya se sabía. Hay una mano negra detrás. Nadie en su sano juicio filtra tal mundo de obviedades. De todo lo leído hasta ahora me da la impresión de que son un conjunto de verdades que todo el mundo sabe pero que nadie se había atrevido a escribir: Kishner está loca (¡no me jodas! ¿en serio?), Aznar tiene delirios de grandeza (¡jodor!), el rey de Marruecos es un marica retorcido y mafioso, Merkel es tal, Zapatero es un populista... En fin... Nada que no se supiera.

Aquí va mi teoría. La administración Obama va de culo. Pierde en el Senado, pierde credibilidad y se cae en puntos. No hay nada nuevo que contar para subir la crebidilidad. Obama basó su campaña en algo tan sencillo como la transparencia. Uníos a través de obama.org y enseñad al mundo lo que estáis dispuestos a hacer por vuestro país. La gente dijo: este tipo es genial, nos escucha! y ademas es negro revenío... Tachán. La misión de Obama es arrojar transparencia a este mundo. Pero a cambio, ha perdido fuerza y peso político.

Ahora bien como todo líder, necesitas algo que mantenga al mundo tranquilo pero que sirva para dar hostias a aquellos que te están jodiendo. Hoy en día las hostias son algo tan sencillo como la información blanca, negra y gris.

Necesitas un móvil para dar hostias a todos los capullines que te joden en política exterior y, de paso, como no puedo invadir países os digo lo que pienso de vosotros, y lo mejor, lo que no voy a decir y que diré si os volvéis gilipollas... ¿Te suena? 'Voy a hacerte una oferta que no podrás rechazar'. El móvil son los cables.

Necesito un turco. Llaman al Assange y le dicen: ven aquí gilipollas, te vamos a hacer rico. Pero de la mejor manera: como tienes pequeñas manchas de lefa extraviada en tu vida, vas a viajar un poquito y vamos a hacer teatro.
Tenemos un mártir. Todas las revoluciones comienzan con un mártir. Los cargos contra Assange son ridiculos. Saldrá libre. Después de mártir, héroe de la verdad. De nuevo, Obama es bueno.

Los cables se filtran, es la punta de lanza. Assange para no pasar sus días entre rejas, acepta el quite y le hacen millonario -vendera Wikileaks, al tiempo-


Ahora han conseguido:

- "presidentes del gobierno del mundo estamos dispuestos a airear toda la mierda en publico. A cambio: os portáis bien"
- los mortales exigiendo transparencia y libertad de expresión (las grandes mentiras de la democracia y para eso, está la prensa)
- una pequeña y ridicula ciberguerra que no irá a ningun sitio.
- todo lo que no sabemos, que se esta renogociando
- y, lo mas importante, volver a poner a USA en el centro de la politica mundial


Como ves, el futuro no es matar señores con sus cabras en mitad del desierto sino coger por las pelotas a los europeos que miran mas a Asia que a USA.
N0 hay sangre. Y quien quiera que se pegue un tiro.

martes, 21 de diciembre de 2010

ANOCHE TUVE UN SUEÑO



Confieso que vivo obsesionado con Wilkileaks y con Julian Assange. Lo confieso. La culpa la tiene una amiga que está enajenada (¿este sería el paso siguiente a la obsesión?) con Assange y su invento. Según mi amiga, Wikileaks, por mucho que no nos demos cuenta, va a cambiar muchas cosas. Y es, enfatiza ella que es muy exagerada, el acontecimiento definitivo que, por fin, nos ha situado en el siglo XXI por mucho, añade, que algunos periódicos nacionales parezcan hacer oídos sordos a la cosa y prefieran poner en su portada a Mota haciendo de Rubalcaba. Mi amiga que es así como muy entusiasta y peliculera me dijo que todo esto le recordaba en gran medida a V de Vendetta. Y que qué emocionante. Al día siguiente, cuando algunos se manifestaron a favor de Wikileaks con la máscara vendettista en ristre, no tuve más remedio que empezar a prestarle un poco más de atención a mi amiga. Igual iba a tener un poco de razón la chiquilla.

Hoy me ha llamado mi amiga para hablar de Wikileaks. Nada nuevo. Lo que sí me ha dicho es que quería entrevistar a Assange. Yo le he sugerido jocosamente que se invente la entrevista a lo Tommaso Debenedetti y que resuelva la parte gráfica yéndose al Ampurdán a hacerle unas fotos a Jacobo Siruela que guarda un inquietante parecido con el australiano. Mi amiga, que es de armas tomar, no se ha arredrado lo más mínimo ante mis impertinentes comentarios, y me ha confesado que ha soñado con Assange. ‘Lógico’ me ha dicho: 'estuve ayer hasta altas horas de la madrugada mirando entrevistas al hombre del año... Por mucho -ha apuntillado, que mi amiga es muy puntillosa- que la revista Time diga lo contrario... ¿Zuckerberg? Venga ya, si no fuera por Fincher...'. ‘Lógico’, pienso yo: Assange tiene el aire irresistible del libertario, el encanto del prófugo, la leyenda de un Robin Hood del siglo XXI –que trapichea, éste, con lo único con lo que aún se puede: la información-, el aura de un Martin Luther King blanquísimo. Sí. Pero lo que de verdad le gusta a mi amiga, que es mujer de contradicciones severas, es que Assange susurra con un extraño e inquietante y profundísimo tono monocorde; es que a Assange se le adivina, como a los buenos superhéroes, un lado oscurito; y que, qué demonios, parece tener contratado un estilista 24 horas. Mi amiga también me dice que lo que merece un cable, una filtración y una explicación es el porqué de los colores del pelo de Assange quien, al revés del común de los mortales, ha pasado de tener la cabellera nívea a lucir una especie de gris deslavado. Todo eso dice ella que se fija en todo.

Pues bien, mi amiga me ha contado que hoy ha soñado con Assange, que estaban en casa de su madre (la de mi amiga, no la de él, aunque la madre de él no desmerece a su hijo y viéndola, se comprende de dónde sale este personajazo) y que, en un momento dado, él la besaba. Julian besaba a mi amiga. Levemente, casi sin detenerse, pero como a cámara lenta. Todo esto me ha contado mi amiga, al otro lado del teléfono, mientras probablemente leía los últimos papeles publicados sobre Wikileaks. Lo que no sabe mi amiga es que, si se cuentan, los sueños no se cumplen.

jueves, 16 de diciembre de 2010

EL FUNERAL

tres escenas que, por cuestiones estrictamente personales -leáse subjetivas, y por tanto no discutibles, aunque sí máximamente censurables-, se me han venido a la mente cuando he leído que blake edwards se había muerto
qué pena...






martes, 14 de diciembre de 2010

CARTA A UN DESCONOCIDO



Querido Jonás:

(No) nos conocimos una vez en una terraza.
Coincidencias.
Cervezas y una cámara.
No sé si volvimos a cruzarnos.
Y no sé si fue por la misma coincidencia.
Luego, el ángulo de coincidencia me habló de tu película.
Todas las canciones hablan de mí.
¡Qué gran título!, pensé.
Un poco más luego, la bisagra coincidente me dijo que sí, que se estrenaba en breve.
El viernes pasado, en el suplemento agendil que consulto como algunos miran los resultados de la quiniela, vi que ya estaba en cartel Todas las canciones...
No perdí mucho el tiempo.
Fui el sábado.
Preferí un cine de barrio, un cine de mayores, un cine de palomitas.
Estaba casi lleno.
Me alegré.
Sin haberla visto.
Me alegré.
Por ti.
Después de verla, no supe qué decir salvo me gusta.
Salvo me habría quedado ahí un rato más.
Salvo qué bien.
Algunas veces (ni las mejores, ni las peores), las cosas gustan porque sí.
Algunas veces (inolvidables o no tanto), las cosas te agarran porque sí.
Algunas veces (no diré cuáles), las cosas saben bonitas.
Y no hay mucha vuelta que darle.
Gracias.
Y no hay mucho razonamiento que hacer.
Aleluya.
Y no hay mucho sobre qué teorizar.
Eureka.
Todas las canciones hablan de mí es bonita, honesta y, de alguna manera, atemporal.
Podría ser de los noventa, podría ser de un tipo que te doblara la edad.
Pero es tuya.
Y me gusta tu melancolía sin dramas, que te hayas acordado de Battiato, que hayas sacado un Madrid que no es el de siempre, y sobre todo, que reivindiques la pausa.
Así que, otra vez, gracias.

domingo, 12 de diciembre de 2010

CORRE, CONEJO



Intenté Jean Echenoz con sus libros Lac y Cherokee y fracasé estrepitosamente en ambas ocasiones. Aquello me resultaba soporífero y con un interés nulo. El otro día alguien me recomendó Correr del tal Echenoz. Me dijo: 'me gustaría que lo leyeras, me gustaría saber qué te parece'. Que demanden mi opinión ya es de por sí suficiente razón, y si a eso le añadimos que el demandante en cuestión tiene unos gustos bastante asimilables a los míos, la cosa estaba hecha. Fui al Instituto Francés, uno de mis lugares favoritos de la ciudad, a sacar un ejemplar de Courir (quise ser cauto). Y bueno, ahí que empecé. Al principio, fascinado con la economía de medios de Echenoz, con lo directo y sencillo de todo. Luego, inevitablemente atraído por el protagonista de la novela: el atleta checo Emile Zátopek, conocido como La Locomotora Humana. Al instante, el personaje de Emile se te pega y te sigue, te marca el paso. Me he sorprendido con el libro aún por la mitad y a punto de dormirme pensando en Zátopek. El que corría porque no podía ser de otra manera, el que corría porque sí, el que corría porque ya no sabía hacer otra cosa, el que corría y le dolía, el que corría y ganaba. Ajeno a casi todo, a los gritos, al cansancio, al daño, a la técnica, a los unos y a los otros, a los regímenes, a la historia. Simplemente correr. Simplemente poner una pierna delante de la otra. Lo he terminado -el libro- hace unos días y aún sigo sintiendo la sombra de Emile muy cerca; aún sigo imaginando sus carreras desmadejadas, extrañas pero victoriosas.

Y el mismo y casi anónimo alguien que me recomendó Correr, me hizo llegar el otro día una cosita preciosa y encantadora. Uno de esos sobres (bendito correo) inesperados y sorprendentes. Dentro, un librito. Pequeñito, ilustrado, con letra grande. El título, El motín de Moti Guj. El autor, Rudyard Kipling. La dedicatoria, 'Para el tapir, amigo de ciertos animalillos selváticos'. El viernes me despedí de Emile, y me fui directo a la India a lomos de un elefante. Una diminuta delicia, oiga.

Desde el (casi) anonimato, ¡gracias!