lunes, 5 de abril de 2010

COBURN, JAMES COBURN



Tres razones por las que adoro a James Coburn:

1. Porque ha hecho algunas de mis películas favoritas de todos los tiempos: Comando, Charada (me sé de memoria el diálogo de inicio en el que Audrey y Cary se conocen: es sencillamente grandioso) , Mayor Dundee, Los seres queridos (una película de Tony Richardson que vi hace muchísimo, en la tele, de bien canijo y que no he conseguido ni volver a ver, ni quitarme de la cabeza; la novela, de Evelyn Waugh, por cierto), Pat Garrett and Billy the Kid, La cruz de hierro, La gran evasión, (¿qué decir?) Viento en las velas (la volví a disfrutar el otro día, creo que entretuvo alguna tarde olvidada de mi infancia, y, esa es la razón por la que, accesoriamente, le dedico esta entrada al señor Coburn -básicamente, es porque me da la gana-), Los siete magníficos ...



2. Porque ha compartido cartel con algunos de los hombres más sexys, magnéticos, elegantes, carismáticos o contundentes del planeta (léase Yul Brinner, Robert Vaughn, Steve McQueen, Charles Bronson, James Garner, Walter Mathau, Melvyn Douglas, Charlton Heston, Richard Harris, Kris Kristoferson, Bob Dylan, Maximilian Schell, James Mason, Nick Nolte o Anthony Quinn), sin por ello acoquinarse, ni dejar de estar algo más que presente.



3. Porque su cara es como un imán. Piñata, nariz y ojos. Y todo con intención. Expresión firme (como la que tuviera Lee Marvin, con quien por cierto le encontraron siempre un parecido tan abrumador que llegaron a decir que eran hermanos), mirada inteligente, gesto resolutivo.







Nota a pie de página:

Ya he confesado alguna vez que soy coleccionista de spams. Me ha llegado uno con una remitente de una genialidad apabullante. Su nombre: Eufrosina URRACA. El mail (cuyo contenido es una oferta laboral irrechazable por grandemente provechosa) arranca con esta soberbia cita (que no sabría si calificar de filosófica o, directamente, de dadaísta):
"No busquen la calidad en los productos, en primer lugar la busquen en el hombre.
Si quiera mejorar la calidad, cambie el trato del hombre a su trabajo en todas las fases del desarrollo del business".

2 comentarios:

la señorita rottenmeier dijo...

Te has dejado a Clint Eastwood (en mi molesta opinión...)

Mylodon Darwinii Listai dijo...

Coburn mola. Pero el consejo de Urraca me ha cambiado la vida!