miércoles, 18 de noviembre de 2009

EL CAZADOR CAZADO


Qué gusto da, de vez en cuando, abandonar el circuito de versión original y sumergirse en los cines grandes, de butacones y pantalla inmensa
Celda 211 en el Roxy B
Un montón de viejunos ahí sentados
Primera secuencia y primeros comentarios
Está claro que creen que están en la mesa camilla de su casa
Salen unos brazos y unas venas... "¡Qué actor más malo!" ¿PERDONA? La secuencia ha durado apenas unos minutos y casi ni se le ha visto el careto
Después el choricillo de con la colaboración de tal y cual, y de untal y de otro tal... "Qué barbaridad, cuanto colaboración" "Pues a mí tanta colaboración, me da qué pensar..." ¡ENORME!

(Antes, en los baños, una viejuna le dice a otra:
- Ayer fui a ver la de Michael Jackson y...
- ¿¿¿OTRA VEEEEEZ???)

Celda 211 me pareció en su arranque, impecable
En la situación de partida que propone y en cómo la resuelve, magnífica
En el desarrollo angustioso y claustrofóbico de la acción, trepidante
Estuve con las garras incrustadas en los reposabrazos, manteniendo una tensión imposible (si me hubieran quitado la butaca, creo que me habría quedado levitando)
Pero luego ya, la cosa pierde fuelle: la historia de la mujer me sobra de principio a fin (qué manía con meter personajes femeninos, esta peli era una peli de tíos y punto); la preocupación de todo el núcleo duro carcelario porque el tipo contacte con su mujer me parece, como poco, increíble; y algunas otras cosas que hace que de pronto vea trampas y costuras y cosas que no cuadran
Y me da rabia, mucha, muchísima, porque me parece que visualmente es esplendorosa, los diálogos son brillantes, los personajes están bien construidos, Tosar está enorme, los presos SON presos, los motines y las escenas de violencia están rodadas con una veracidad de aplauso, el ritmo hasta un cierto punto es de infarto, la evolución del preso apresado es más que creíble (consigue que te identifiques, sufras y padezcas la agonía del tío y compartas y entiendas los cambios que en él se operan), y la tesis de que en realidad nuestras decisiones morales no son tales sino que dependen más bien de las circunstancias -de donde te colocas/te coloquen- me resulta de lo más interesante (me recuerda, por cierto, al planteamiento inicial de ese tostón llamado Las Benévolas)
Así que me jode doblemente que haya lagunetos absurdos
Aún así, creo que merece

4 comentarios:

Mylodon Darwinii Listai dijo...

Tosar es inmenso. Y encima es un calvo dignificador de calvos, como John Malkovich. Viva él! (y el otro)

el brigadier dijo...

Divertido retrato de los agüelos en el cine. Me recordó una situación que viví (por si alguno no se había dado cuenta, el brigadier lo es, en parte, por su afición a las batallitas) hace años en el cine Benlliure (uno de los epicentros cinematográficos del mundo viejuno madrileño).

La película es la lista de Schindler. Sala semivacía. Unas butacas a mi derecha, una pareja de ancianos. En la fila trasera, un cuarteto de adolescentes: dos chicos y dos chicas, quizás de pellas (es primera sesión). Empieza la peli y empiezan los de atrás a dar por saco. Comentarios, risitas y esas desquiciantes patadas en el respaldo de la butaca. Pienso en girarme y darles un toque pero compruebo con agrado que, a mi derecha, el abuelo está dispuesto a hacerme el trabajo sucio. Cabreado, se revuelve en su asiento, masculla algo, amaga con girarse. La vieja le reconviene, casi puedo escucharla: déjales, déjales. Para contrarrestarla, envío mensajes telepáticos al viejo: vamos, hazlo, esta juventud, a por ellos, sí.

Y sí: el viejo no aguanta más. Ya está bien. Apoyándose en ambos reposabrazos, se decide a incorporar, con dificultad, como procede, su desvencijada anatomía. Y entonces ocurre: al viejo se le cae un sonoro pedo que (exageremos, sí) se oye en toda la sala.

Momento matrix. Tiempo detenido. La sala entera girando en torno al viejo, paralizado en ese postura de caganet, o gallega (no se sabe si sube o si baja). Los adolescentes enmudecen, posiblemente impresionados por la muestra de artillería del abuelo, la más eficaz de las amonestaciones. Liam Neeson en pantalla compungido, con sus ojos de irlandes bueno que miran como el viejo, lentamente, sin mover un milímetro la cabeza gacha, regresa a su butaca, donde se hunde para no emerger jamás.

Llega la calma tras el trueno. Y es ahora Ralph Fiennes el que, pícaro, me guiña un ojo y me dispongo, al fin, a llorar con las desventuras del pueblo judío y las peripecias de su benefactor: el justo Oskar Schindler.

el tapir nicanor dijo...

Plasplasplas
Enorme Brigadier
Enorme

Este párrafo me ha provocado risas encadenadas:
La vieja le reconviene, casi puedo escucharla: déjales, déjales. Para contrarrestarla, envío mensajes telepáticos al viejo: vamos, hazlo, esta juventud, a por ellos, sí.

1600 Producciones dijo...

Muy bueno tu comentario. La veré.

Saludos