
Hace un tiempo, cuando era un triste tapir sin blog, empecé un cuaderno de palabros (según la RAE, 1. m. Palabra mal dicha o estrambótica, 2. m. palabrota). El cuaderno se quedó a medias. Pero coleccioné unos cuantos buenísimos. Tanto que transcribo -tal cual fueron recogidos- los mejores (omito los 'inventores': son anónimos en su mayoría y no les he pedido permiso -acepten mis disculpas-):
ABLE: sustantivo atribuible a todo aquel individuo de género masculino susceptible de ser adecuado para fines del género estrictamente femenino.
AFROSIO: espanto, horror, barbaridad, fealdad en grado sumo. Viene del cruce entre 'affreux' y adefesio. Es sustantivo, no adjetivo.
CÓNDUJO: acomodador guadañitas.
CUCHI-: prefijo atribuible a todo aquello que quiere ser y que no llega.
DERELICTO: cualquier cuerpo sólido (aceituna, piedra de hielo, nuez moscada, etc...) que se introduce en una bebida alcohólica.
ESTUPIDEMIA: las cositas que ves flaneando en edificios, tiendas, quioscos y viviendas.
FLANEAR: caminar por la calle fijándote en las cosas, en paseos prolongados, y esperando perderte para que el tránsito tienda al infinito. Creo que es voz francófona.
GLUFAR: gustar. A mí me suena más a lo que significa que 'gustar'. Y gustar como delicioso, exquisito o apetitoso, me suenan a Antonio Gala y me dan dentera.
GUMIAS: persona ansiosa en extremo, en especial en el terreno gastronómico; pero aplicable también a la gente hiperactiva, a los controlfreaks o a los que parecen vivir en la noria de un hámster permanentemente.
LANGUIMOÑO: versión femenina de pichatriste.
OJOPLÁTICO: estado en el que se queda uno tras haber visto u oído algo increíble, espeluznante o más surrealista de la cuenta.
ONOFRIL: insufrible (nótese la cantidad de letras compartidas), pesado, diarreico en su verborrea. Proviene del personaje de Onofre en 'Un buen día lo tiene cualquiera' de Santiago Lorenzo.
PICHATRISTE: persona de género masculino de naturaleza triste y mate.
PLETO: euro. Todos nos preguntamos de dónde vienen palabras como pela, talego, costo, perico, keli. Quizá de ningún lado. Y todos nos preguntamos por qué no ha medrado jerga alguna para denominar al euro. Bueno, pues al euro le llamaremos pleto. No significa absolutamente nada, es arbitraria de cojones, y cuando a futuro alguien pretenda explicar de dónde viene, si es que hace fortuna, podremos callarle la boca diciendo: "Mira, majo, pleto no significa nada de nada. Se les ocurrió a unos sin más y no hay más que hablar".
SALVITA: ese tío al que nadie hace caso.
SINARISTA: parece referirse al seguidor corriente de un supuesto 'sinarismo'. ¡Nada más falso! El sinarista es quien ha sido educado en la filosofía del juguete sin aristas, que pretende evitar accidentes entre los infantes. Hecho a la ausencia de peligros y sin haber desarrollado la pericia que los evita de forma natural, el sinarista es torpe, zoquete y manazas: encuentra en su edad adulta un mundo hostil en el que, por falta de hábito, todo se le cae, todo le corta, todo le estalla, todo cazo al fuego le acaba chamuscado.
SINSONIO: dícese de la persona falta de gracia y espíritu.