lunes, 28 de diciembre de 2009

CACA, CULO, PEDO, PIS



¿Dónde va nuestra mierda? ¿de qué siglo es nuestro sistema de alcantarillado? ¿cómo funciona? ¿quién lo limpia? ¿qué ocurre cuando tiro un bastoncillo o aceite por el desagüe? ¿cómo se resuelve el problema de los excrementos humanos en los países menos favorecidos? ¿puede el planeta absorber todos nuestros desechos? ¿por qué nunca se toca este tema en los programas políticos? ¿cuántas muertes causan al año las diarreas y disenterías provocadas por la contaminación de las aguas? ¿qué se puede hacer con la mierda? ¿existe el reciclaje de los residuos humanos?... Probablemente preguntas que, en nuestra alegre ignorancia, nunca nos hemos planteado y que Rose George responde en el libro La mayor necesidad. Un paseo por las cloacas del mundo (Turner Noema).

Puede que a más de uno, todo esto le parezca de una escatología repugnante, pero como dice la autora hacia la mitad del libro: "No interesarse por los aseos públicos es no interesarse por la vida". La mayor necesidad. Un paseo por las cloacas del mundo me ha parecido fascinante como sólo pueden serlo las cosas que te plantean asuntos en los que nunca te habías detenido; valiente e irreverente por abordar una cuestión tan poco todo como es la mierda (salvo entre niños, hablar de caca sigue siendo profundamente inconveniente); inteligente por cómo está escrito y por saber y querer ver que bajo nuestros pies hay otra ciudad paralela que -lo queramos o no- hace ser a la de arriba la que es; divertido -en alguna ocasión- por ese humor de cacaculopis que todos llevamos dentro; espeluznante por algunos datos y por la terrible situación de algunos países en estas cuestiones; elocuente porque te hace reflexionar y cambiar ciertos hábitos; y diría -si no fuera a ser tachado de iluminado- que obligatorio.
En cualquier caso, para curiosos e indecisos, aquí van algunas frases (si lo vais a leer, ahorraos los extractos):

En la última década han muerto más niños por diarrea que personas en conflictos armados desde la Segunda Guerra Mundial.

Prefiero hacer caso a Sigmund Freud, en cuya opinión 'el rumbo más sensato de la humanidad habría sido, sin lugar a dudas, admitir que [la mierda] existe y dignificarla tanto como la naturaleza permitiese'. Y allá voy.

El escritor Yoko Mure se pregunta 'cómo la gente podía usar un inodoro al estilo occidental. Era como sentarse en una silla. Me daba pánico acostumbrarme y que luego, cada vez que me sentase en una silla en cualquier sitio, en clase o durante la comida, evacuase sin querer'

En lo tocante a la limpieza anal, la división es entre 'hidrófilos' -que se lavan con agua- o 'papirófilos' -que se limpian con papel.

El inodoro occidental ha contribuido al aumento de la incidencia del cáncer de colon, las hemorroides y el estreñimiento.

Con la mierda se ganan y pierden guerras. Según las crónicas, la mitad de los arqueros ingleses que combatieron en la batalla de Agincourt iban desnudos de cintura para abajo por culpa de la disentería que hacía estragos en sus filas (el dato inspiró a Voltaire la afirmación de que Inglaterra 'había ganado con los pantalones bajados'). Durante la Primera Guerra Mundial, el estado mayor del ejército francés mandó pintar las letrinas de azul claro porque era el color que menos le gustaba a las moscas. En Vietnam, el Viet Cong colocó miles de estacas afiladas y untadas en excremento -pungi- con las que causó miles de muertes (la estaca simplemente perforaba la bota y pie; lo mortífero era el excremento).

- Saben que una vez que pisan el patio ya no tienen donde hacer pis. Piensa en cuando vas conduciendo y te entran ganas de hacer pis, que ya no puedes concentrarte en la carretera. Pues imagínate prestar atención a un profesor cuando estás que te lo haces encima.

Son muchos los estudios que demuestran la relación entre absentismo escolar y saneamiento. Según la UNICEF, en el África subsahariana, una de cada tres niñas abandona los estudios, ya sea durante la menstruación o de manera definitiva, como consecuencia de unas instalaciones sanitarias deficientes.

China puede jactarse de ser el líder mundial en producción de energía procedente de excrementos humanos.

En Sierra Leona, una ONG propuso recurrir al ejército para obligar a la gente a usar letrinas.

Los proyectos de saneamiento suelen fracasar por culpa de una mentalidad que dicta 'mi mierda es problema tuyo'.

Al final, los aldeanos calcularon que cada habitante de la aldea estaba ingiriendo diez gramos de excremento de los demás vecinos. Es entonces cuando se pone de relieve el brillante fundamento del método de Kar. Y su brillante fundamento es el asco.

En las futuras estaciones espaciales, y en el viaje a Marte previsto para 2012, los astronautas beberán su orina, sudor, respiración y lágrimas, porque no les quedará más remedio.

Estamos malgastando el agua, sobre todo, por verter residuos en ella. Un metro cúbico de aguas residuales contamina diez metros cúbicos de agua limpia.

[Después de escribir el libro], siempre bajo la tapa del inodoro antes de tirar de la cadena, porque me he enterado que la orina despide un rocío casi imperceptible. Uso menos papel higiénico y más agua y jabón. Me lavo más las manos. (...) Lo que el sociólogo Harvey Molotch llama 'la rectitud moral del pis'.

2 comentarios:

dot dijo...

hace años quedé sorprendido por una escena de una peli, creo que española, en la que un personaje gritaba enloquecido que la única finalidad del hombre es cagar, cagar, y cagar. producir caca, más y mejor, debería ser nuestra meta.

luego descubrí que el acto de cerrar la puerta para cagar es la base del kitsch que, al parecer, significa en alemán, literalmente, "negación de la mierda".

y me despido sin más, proclamandome fan del papel higiénico húmedo.

Mylodon Darwinii Listai dijo...

jeje!
lo del elton... es ósmosis blogueril
:-)

Este tema me parece apasionante. A mi me obsesiona más la basura que la mierda. Cuando entro en los supermercados y veo esos lineales de productos llenos a rebosar, perfectamente ordenados me los imagino convertidos en montañas de residuos. En mi cabeza sólo resuena una palabra: ENTROPÍA.