
Ayer por la mañana me dejaron Historias de Nueva York de Enric González.
Ayer por la tarde empecé el libro en cuestión.
Ayer por la noche lo terminé.
El mérito no es mío.
Es del señor Enric.
Ciento cuarenta páginas que se leen a una velocidad de vértigo. Ahí están los orígenes de La Gran Manzana, la mafia, los poco ortodoxos métodos con los que se han construido las grandes fortunas americanas (con lo bonito que es el museo Frick Collection, hay que ver lo hijoputa que era el tal Frick), la eficacia sin escrúpulos de Giuliani, el 11-S, el béisbol, los perritos calientes, los taxistas, la loca carrera de los rascacielos (grandísimo el 'making of' del Chrysler, que es también mi gigante preferido de N.Y.), las cloacas, los personajes (George, el jamaicano obsesionado con ciertas teorías de la conspiración; Anthony Bourdain, el chef rebelde -recomiendo, por cierto, Malos tragos, un libro sobre viajes y gastronomía que destila humor-), el proyecto del Flatiron (probablemente, el edificio más evocador de la ciudad)...
Todo con un impagable sentido del ritmo, una agudísima observación y una ironía desbordante (sobre las reservas federales: “el subterráneo parece decorado por un guionista de James Bond con resaca de pacharán”, sobre los turistas: “alienígenas del planeta Disney”, sobre el Bronx: “es habitable como los testículos de los cerdos son comestibles. Cuestión de gustos o de hambre”).
A los que no hayan estado en Nueva York, les gustará: una forma cómoda y barata de viajar.
A los que hayan estado, les traerá recuerdos de la Gran Manzana. Coincidirán o carraspearán. En definitiva, lo pasarán bien.
A los que no hayan estado, pero estén a punto de hacerlo, les servirá como una guía sui generis y bastante más interesante que las "al uso".
Un anecdotario la mar de divertido de un tipo cuyo máximo mérito (aparte de su brillante pluma) es su curiosidad insaciable.